Es evidente la riqueza de una vivencia así desde el punto de vista científico, la oportunidad que se tiene de trabajar en un ecosistema tan especial, con una fauna tan sumamente especializada y única. Pero más allá del interés científico y profesional no puedo pasar por alto la experiencia humana que estoy viviendo, el equipo de trabajo es algo más, tenemos que soportar condiciones duras y largas jornadas de trabajo, cada uno asume determinados roles y nos engranamos con precisión milimétrica. Cuando uno desfallece siempre está el compañero ayudando y con una sonrisa, es una experiencia que une hasta cotas difíciles de conseguir en nuestra vida cotidiana. Me gustaría dejar constancia del profundo agradecimiento que siento hacia todo el personal militar sin el cual nada de lo que se hace día a día sería posible, a su vez destacar la relación cordial y de extremo respeto que existe para con otros colegas, siendo un continuo aprendizaje de otras disciplinas interesantísimas.

Fotos: Javier Sánchez Banacloy, Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida
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