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lunes, 26 de enero de 2009

Trabajando con petreles gigantes, cuando el tiempo lo permite..

Crónica de Silvia Jerez

Una de las limitaciones más importantes que se presentan al trabajar en un lugar como éste es sin duda el clima. Si el viento y la nieve son fuertes y persistentes, es preferible no salir a hacer trabajos en el campo. Esto ocurre a menudo. Sin embargo las condiciones meteorológicas cambian muy rápido, y si por la mañana parece que va a ser imposible salir en todo el día, en un rato mejora de forma radical y se puede salir. Además, el meteorólogo de la base, Pili, controla constantemente estas condiciones e informa a los investigadores cuando es aconsejable salir y cuándo no.El “Grupo Aves”, con el que colaboro aquí en la base, estudia diferentes especies en la isla. Hemos estado trabajando en varias colonias de petreles gigantes. Para trabajar con esta especie es necesario conocerla bien, de manera que se influya lo menos posible en su desarrollo y hábitat, y el disturbio sobre las colonias se minimice al máximo. Los chicos que trabajan con los petreles gigantes llevan años haciéndolo, y cumplen con creces este requisito.
Llevan a cabo estudios sobre fidelidad al sitio reproductivo y entre parejas, éxito reproductivo, etc. Para ello es necesario anillar individuos y controlar su presencia mediante la lectura de los anillos año tras año, determinar el sexo mediante la medida del pico de cada individuo que se anilla o detectar nidos que se hayan perdido. Además se toman muestras de sangre y plumas. Su experiencia permite que estos trabajos se realicen con bastante agilidad.
Una vez finalizadas las tareas en cada una de las colonias, hay que alejarse unos 50 o 100 metros, y controlar que todos los petreles permanezcan en sus respectivos nidos mediante el uso de prismáticos. Esta maniobra a veces lleva horas, y el frío en lo alto de la montaña se hace bastante incómodo de soportar. Cuando por fin todos los progenitores ocupan sus nidos, nos alegramos mucho, y seguimos trabajando.

Fotos: Silvia Jerez.

sábado, 17 de enero de 2009

¿Qué Hacemos Aquí?

Crónica 16-01-2009

Hoy no puedo subir, debo de tener el pie en reposo, con lo cual para adelantar trabajo me dedico al laboratorio mientras Julia y Jesús van a la pingüinera. El trabajo me cunde, llevamos ya 100 muestras procesadas. Como prometí, voy a explicar brevemente los experimentos: básicamente se seleccionan unos nidos y el primer experimento consiste en dilucidar si los parásitos presentes en los padres tiene influencia sobre la cría de los polluelos, para ello se le aplica a unos padres antiparasitarios y a otros no y se toman medidas de crecimiento en los polluelos de los diferentes nidos (peso, longitud de pico y de ala).

El otro experimento consiste en ver si la carga bacteriana presente en los polluelos es transmitida por los padres o por el contrario depende del medio, es decir transmisión vertical u horizontal, para lo cual se cambia un polluelo de nido se toman hisopos de padres e hijos y posteriormente se extrae el ADN de los patógenos, para posteriormente en España caracterizar las diferentes bacterias presentes en las muestras. Otros años se han congelado los hisopos y las muestras de procesaban en España, pero se ha comprobado que bacterias como Salmonella no soportaban el transporte, por lo cual se está extrayendo el ADN aquí. Paralelamente se toman muestras de sangre para determinar proteínas de estrés, sexar y buscar parásitos sanguíneos, las plumas sirven para buscar isotopos estables (N, C y De), que entre la variada información que proporcionan, nos dicen la dieta que ha seguido el animal, posibles migraciones, etc.


Por último queda la parte de la que me responsabilizo, la toma de muestras de los animales, cadáveres y del medio que les rodea, para poder caracterizar los niveles de contaminantes persistentes (tanto orgánicos como inorgánicos) en este medio, en teoría libre de contaminación. El pingüino por su alimentación y su posición en la cadena trófica, es válido como biomonitor de los niveles de contaminación ambiental. A su vez se intenta comparar con datos de otras campañas para ver si el cambio climático y el consiguiente deshielo, está liberando en un espacio breve de tiempo los contaminantes acumulados en el hielo desde la revolución industrial (es decir de origen antropogénico), y estudiar así su posible efecto en los animales. En colaboración con otro grupo que estudia el permafrost se van a intentar tomar muestras de hielo a distinta profundidad (con core), para así poder determinar los contaminantes acumulados, estratificando temporalmente esos niveles. Los datos ya procesados, detectan niveles en los pingüinos de los principales contaminantes, detectándose diferencias estadísticamente significativas entre distintas poblaciones, presentándose mayores niveles en zonas con una mayor carga turística o con bases cercanas, que en zonas alejadas de cualquier presión antropogénica en cualquiera de sus facetas.

Hoy ha sido un día frío, está nevando dándole un aspecto a la Isla más antártico, en Decepción es difícil que la nieve dure, pues al ser volcánica tiene zonas en que a pocos centímetros de profundidad ya hay 100º C, si bien el año pasado fue mucho más frío y el “lago central” estaba totalmente helado y la Base estaba sepultada en la nieve, no tuvieron agua y luz en varios días (tuberías congeladas, etc.).



Esta noche hemos estado en la base argentina cumpliendo el reto del ping-pong… Julia y yo hemos ganado 2 de 3 partidos!!... pero me temo que habrá revancha... A la vuelta hemos visto un pingüino de Papua. Precioso..


Fotos: Miguel Motas.

jueves, 15 de enero de 2009

Por fin el Sol nos acompaña a la Pingüinera...

Crónica 14-02-09

Empieza el día revuelto, el parte meteorológico vaticina vientos fuertes con rachas de hasta 60-70 km/h, que amainarán por la tarde. Por lo tanto como sólo tenemos 3 nidos, decidimos por la mañana hacer laboratorio y por la tarde ir a la pingüinera. ¡Qué acierto! por la tarde sale el sol... pero el sol de verdad, no con las nubes acosándolo, es impresionante, todo despierta en su colorido, el azul del cielo es celeste, el verde de los líquenes contrasta con el color oscuro del piroclasto, los pingüinos lucen su frac, los lagos dudan entre ser azules o verdes... es otro paisaje.


Como vamos relajados deciden venirse con nosotros Ana (la cocinera, la pobre no había salido de la cocina en días) y Antonio (un físico de Extremadura que nos deleita por las noches con juegos de magia). A pesar del día bueno, tenemos en el ascenso rachas de 40 km/h y sensación térmica de -4 ºC, pero con este sol da lo mismo todo.

Por primera vez estamos solos Julia y yo con los pingüinos y por primera vez sacamos sangre y hacemos algunas mediciones, pero se nos ha dado bien por suerte. Presenciamos como un Skúa se lanza a la desesperada a un nido y se lleva por el aire un polluelo de considerable tamaño, el resto es predecible... Aprovechando el tiempo que tenemos, buscamos cadáveres para realizar determinaciones de contaminantes persistentes tanto orgánicos como inorgánicos.

A la vuelta me empieza a molestar el tendón de Aquiles... en la base Argentina presenciamos un Lobo Marino, nos acercamos a 2 metros y ni se inmuta, está tomando el sol en un siesta plácida, al final reacciona y nos dedica una especie de estornudo sonoro voluntario que verdaderamente asusta, el día es completo.






Tras procesar las muestras nos acicalamos, pues recibimos esta noche a la base Argentina a los que invitamos a un arroz negro. Han recibido a cuatro investigadores, una portuguesa y tres argentinos, todos vulcanólogos. El arroz... me tomo tres platos!!. La velada discurre con competición de los artistas de la guitarra con canciones típicas de cada país... ganamos.

Preparo antes de acostarme la música de mañana pues me toca estar de María (limpiar todo y ayudar en cocina, como privilegio se pone la música que queramos). ¡Ah!... por la noche se cumple otro de mis deseos… se ve la luna!! ;)

Fotos: Miguel Motas.

miércoles, 14 de enero de 2009

Por fin un día de Laboratorio...

Laboratorio, hoy ha sido un día de laboratorio...felizmente Pedro nos ha arreglado la centrífuga (era un fusible) y hemos podido trabajar a buen ritmo, hemos extraído el ADN a 36 muestras.

Teníamos pensado una visita a los argentinos para saldar los retos pendientes del ping-pong, pero el día por la tarde se ha puesto peligroso (lluvia-nieve-viento) con lo cual se aplaza.
Mañana Jesús tiene María (es un día por el que todos los miembros de la base tienen que pasar, en el que se limpia todo, se lava cada uno su ropa, se ayuda en cocina, se pone y quita la mesa, se friega, etc.) con lo que subimos Julia y yo solos a la pingüinera, menos mal que son pocos nidos, pero a ver como se me da lo de sacar sangre y demás..

Fotos: Miguel Motas.

jueves, 8 de enero de 2009

El primer día solos en la pingüinera...

Crónica 07-01-2009
Hoy es un día clave, vamos a la pingüinera Julia, Jesús y yo solos por primera vez y con muchísimo trabajo por delante. Salimos más temprano y nos sorprende una nevada en pleno trayecto, al llegar a la pingüinera sigue nevando y con niebla, el paisaje es desolador, toda esa agua embarra la zona y nos dificulta el trabajo al mojar el cuaderno de campo, los frotis, etc. La parte positiva es que no hace viento y no mucho frío.

Trabajamos sin tregua hasta las 16:30 (8 horitas) terminando todo, como premio tenemos un caldito y algo de embutido... ¡sale el sol! Hemos pesado, medido picos y aletas en los pollos, tomado muestras de cloaca con hisopos, extraído sangre a los padres, rotulado estacas, revisado los nidos contando los pollos, frotis, etc.

El manejo de los animales se me da cada vez mejor, aunque ya tengo alguna herida en las manos a pesar de los guantes, me agreden con todo un arsenal de picotazos y aletazos con inimaginable fuerza para un animal de ese tamaño. Me sorprende que después de esa ardua defensa cuando prendemos al pollo, se olviden de él, ni nos siguen ni aparentan echarlo en falta. A su vez en cuanto un pollo se mueve de su nido, el resto de adultos lo rechazan a picotazos sin piedad alguna, exactamente igual ocurre cuando un adulto intenta desplazarse en la colonia. Además, cuando nos llevamos un adulto para las mediciones y extracciones, los de nidos cercanos les roban las piedras de su nido. En fin, la naturaleza sobrevive a sí misma.


Se me olvidó citar que el día de reyes, el Comandante de Las Palmas nos regaló camiseta y gorra del Buque, y el Comandante Jefe de la Base una herramienta multiusos del ejército muy práctica. En fin, que el ambiente intenta ser navideño en la medida de lo posible.
Foto de un skúa en su nido
"En la Antártida se vive tan cerca de la naturaleza, que se reconoce una fuerza gigantesca que está forjando el mundo de forma visible ante tus ojos"
Cherry-Garrard.

Fotos: Miguel Motas.

En las pingüineras... con Andrés Barbosa

7-1-2009
Diana a las 8:00, he dormido bien pero como oscurece a las 24 y a la 1:30 amanece, me ha entrado luz por la cortina y me ha despertado periódicamente (¡se solucionara!). Después de equiparnos con tres capas (térmica, polar y externa), gafas protección 4 a ultravioleta (aquí el agujero de ozono es patente), gafas de ventisca, doble guante y todo el material de campo, partimos a nuestra caminata diaria de una hora pero con dificultad, subimos un collado de 100 metros de altura pero con pendientes de 45º, lo que pisamos es piroclasto (polvo volcánico tipo ceniza) y resbala, periódicamente encontramos nieve virgen de la nevada nocturna, rocas de todos los tamaños etc. el viento no falla a su cita y puntualmente nos deja una sensación térmica de 1ºC, es de 40 km/h (llevamos un anemómetro-barómetro-termómetro… hay que vigilar las ventiscas, en minutos puede cambiar el clima).

Tras la consiguiente bajada y ver a lo lejos una ballena (Julia tiene un sentido especial para localizarlas), se despliega ante nosotros un espectáculo indescriptible, 20.000 parejas de pingüinos barbijo agrupados en varias pingüineras, pescando en el agua como auténticos misiles, incubando los huevos, protegiendo a los polluelos de las inclemencias, traspasando el alimento a la boca del polluelo, etc. Los skúas (págalos) son congéneres de las gaviotas y son carroñeros depredadores que en este ecosistema ocupan el nicho equivalente a una rapaz, es decir ataca a los pingüinos débiles, asilados, huevos y crías; se les percibe continuamente acechando.

Progresivamente explicaré con brevedad el objetivo de los experimentos, pero el contacto con estos animales es increíble. Son graciosos, curiosos, confiados, me corresponde atraparlos y sujetarlos mientras Andrés nos pasa el testigo de los experimentos y nos familiariza con los nidos y las señales de identificación (ya que él se va en dos días), Jesús se encarga de sacar sangre, medir pico y pesar, mientras Julia registra todos los datos e identifica de nuevo los nidos. No hay tregua pero todo ha ido bien, como premio sale 5 minutos el sol, y de verdad aprecio los colores de este ecosistema, no lo puedo describir, espero que las fotos hagan justicia.

Al irnos vemos (gracias a Julia otra vez) otra ballena por su sifón. La vuelta es agradable al descender deslizándonos por la gran pendiente gracias al piroclasto... divertidísimo!!. Pasamos por la base Argentina y llegamos a casa a las 16:00 para comer... (el resto de días ¡comeremos! trabajando en la pingüinera).

Por la tarde tenemos seminario explicativo de un grupo de investigación que trabaja en compuestos químicos de invertebrados marinos y su poder tóxico, repelente, antitumoral, etc, Después los despedimos pues se van en el Buque Las Palmas, ha terminado su estancia, la despedida es muy sentida: regalos, abrazos, llantos, muchas emociones...los nuevos estamos como espectadores, despedimos a Paco y Ana que junto con Andrés son los que relevamos. Esta despedida me adelanta que al irnos lo vamos a pasar mal, tanta gente en tan poco espacio, conviviendo día y noche 2 meses, unido a unas condiciones tan duras y tan aisladas, crea vínculos muy especiales...

"Blanco deslumbrante, luminoso azul, negro azabache; a la luz del sol, la tierra parece un cuento de hadas. Una cumbre tras otra, un picacho tras otro, agrietada, agreste como ninguna otra región de nuestro planeta, permanece invisible, invisible e intacta."
Roal Amundsen.

Fotos: Miguel Motas.