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miércoles, 18 de febrero de 2009

Tensa espera huracanada… (por Miguel Motas)

Después de tener todo arreglado, sólo queda una sucesión de pequeñas cosas que no tiene fin. Colgamos los carteles que hemos elaborado con la distancia hacia nuestra tierra, es extraño ya que todo el mundo lo ha puesto en la dirección equivocada ¿o no? Llega la hora de despedir a un gran contingente de compañeros que se van antes en el barco, ya que desde Rey Jorge tomarán el vuelo. Entre ellos van Bismarck y Amós, Amós lo veremos a Ushuaia, pero a Bismarck ya no... la despedida es dura, besos, abrazos, unos con más lágrimas que otros, los cuales las aguantan en su interior intentando mantener al máximo posible la compostura. La despedida con mis amigos es breve, incluso seca... pero muy intensa y sentida, es como una especie de acuerdo tácito, parte de mi experiencia antártica se va indefectiblemente con ellos...duele.


Ayer estuvimos todo el día de espera, preparamos maletas, cerrando todos los arcones con el material de investigación, etc. Por la tarde Jesús y yo estiramos las piernas acompañando a los compañeros de fauna intermareal a Fumarolas, era de lo poco que me faltaba por ver. La fumarola emite gases sulfurosos, al tocar el suelo arde, es una sensación imponente de la fuerza de la naturaleza. Vemos muchos lobos marinos, alguno se nos encara hasta hacernos correr por la playa, también vemos crías jugando, como casi todos los benjamines son preciosos de admirar y graciosos en su comportamiento.
La tarde era buena, pero en cuestión de 10 minutos ingresa una niebla en la Bahía acompañada de frío y viento, la vuelta es desagradable y al subir la marea, nos cuesta sobremanera atravesar el canal que une la Bahía al Lago Irizar, las botas de agua son una nimia defensa frente a la corriente helada, al final lo conseguimos.

La tarde noche es épica, ese viento va incrementándose hasta cotas que no habíamos presenciado, los dos remolcadores argentinos que por la tarde estaban en la Bahía tienen que dejar el fondeo por lo mal que está el mar, no pueden salir de la Bahía por los Fuelles de Neptuno con ese temporal, se dedican a dar vueltas por la Bahía. Dos veleros sufren, uno de ellos con el aventurero Jesús Calleja, que realiza programas de aventura para Cuatro y que pretendía venir a vernos, también tiene que dejar el fondeo por el fuerte viento y oleaje que se está instaurando. El buque Las Palmas no puede entrar por la misma razón, por la radio captamos la tensión de maniobras rápidas e improvisadas que tienen que coordinar sobre la marcha.

Por la noche da miedo, llegamos a vientos de 80 nudos (140 km/h), el módulo de vida tiembla, vemos volar placas metálicas de la remodelación de la base, un big box sale volando delante de nuestros ojos, se cae la antena de transmisiones a punto de golpear uno de los vehículos, nuestro iglú se empieza a desmontar y pierde partes de la estructura que aparecerán a cientos de metros de la Base... la Isla nos quiere despedir dejando claro lo que puede ser la Antártida, infunde respeto por no decir miedo.
Ha sido una noche larga pero afortunada para nosotros cuando el velero nos comenta lo que ha sufrido. Durante el infierno nocturno han perdido el radar, las antenas, han roto las velas... nos lo cuentan por la radio exhaustos, no han pegado ojo y han temido por su vida, les ofrecemos toda nuestra ayuda, con semejante panorama se cancela la visita por hoy. Por la tarde amaina con lo cual Las Palmas podrá entrar y está previsto que mañana por la mañana embarquemos.
Fotos: Miguel Motas.

lunes, 26 de enero de 2009

Periplo por las islas... (por Miguel Motas)

Ha sido toda una experiencia!! Vuelta al Buque Las Palmas, vamos los pingüinólogos y el bueno de Amós, que tiene que poner unos GPS en distintas islas. En el barco encontramos a Pablo y Javier, dos investigadores de la Autónoma que hacen un estudio muy interesante sobre la presión turística en la Antártida, evaluando efectos de pisadas, residuos, etc. hicimos muy buenas migas enseguida (no hay nada como un fluido que hace oscilar tu cuerpo hasta 45º sobre la horizontal para afianzar relaciones cordiales). También encontramos a Andrés, nos ponemos al día de las actividades del proyecto y compartimos todas las experiencias e impresiones que han acontecido desde que nos despedimos, da gusto ver el equipo de trabajo que somos.
Primero fuimos a Livingston a Punta Hannah, el desembarco fue temprano y un poco aventurado, la zona no está cartografiada con lo cual el barco atraca a bastante distancia, por lo tanto el trayecto en zodiac es largo y el marino que lleva la misma lo hace más tiempo por el aire que sobre el mar.
Teníamos escasamente 5 horas para tomar muestras de sangre a unos 50 animales, aquí como no hay ya nidos hay que capturar a los adultos con una especie de cazamariposas gigante, de lo cual me hago cargo gustosamente (en el fondo es lo más parecido a coger una raqueta de tenis en dos meses). Los animales muestreados son pingüinos Papúa (con un pico rojo muy vistoso, y de mayor tamaño que el Barbijo, algo más miedoso). El trabajo se nos da bien, pero cuando nos disponemos a almorzar lo que al barco nos ha preparado... ya han vuelto a recogernos.
Tenemos la posibilidad de contemplar lobos marinos y colonias de elefantes marinos, nos podemos acercar mucho hasta que nos amenazan con las fauces abiertas y sonidos-bufidos inquietantes. A la vuelta un regalo: en torno a 8-10 ballenas en círculo emergiendo y sumergiéndose con el ritual de las burbujas para cercar al Krill y cazarlo-pescarlo… nos acercamos con las zodiacs apenas a 10 metros, hay una mezcla de emoción y miedo, son inmensas, creo que jorobadas, con los trajes de seguridad y las mochilas resguardadas no tengo acceso a la cámara, da igual; lo fijo en mi retina espero que de por vida.
Estamos satisfechos pero exhaustos, el problema es que en el barco (oscilante por definición) nos toca procesar las muestras, hay que centrifugar para obtener el plasma, fijar los frotis y etiquetar todo (más de dos horas), sin tiempo a ducha previa pues estamos en la zona común que en breve va a ser utilizada por el resto del personal científico, algún componente no aguanta el mareo y tenemos bajas en el proceso lo cual dilata la ardua tarea. Felizmente Amós y yo vemos hecho realidad un sueño recreado en conversaciones previas, nos sirven de cenar un caldero muy decente con un alioli excelente… merece la pena todo el esfuerzo del día.
Al día siguiente nos levantamos a las seis de la mañana para desembarcar en la Isla Rey Jorge (Caleta Potter), para muestrear principalmente Pingüinos Adelia. Es peligroso el trayecto ya que tampoco está cartografiado y hay un fondo con muchas rocas que no llegan a aflorar a la superficie, al final la hélice solo roza levemente cerca de la playa.

Estamos frente a un pequeño refugio que tienen los argentinos cerca de la pingüinera, cuando llamamos nos abren somnolientos y SORPRESA!!! Silvia apenas me reconoce por la barba y por el sueño que todavía arrastra, es una invasión en toda regla, a su vez Julia se encuentra con Bruno.


Es un momento especial y muy esperado, encontrar a alguien de tu tierra y de tu círculo cercano aquí, en medio de una isla desierta en el confín de la Tierra, tenía muchas ganas de saber que estaba bien. Tras abrazos y besos nos disponemos a trabajar, tenemos hasta las 14 en que el Barco vendrá a recogernos a la Base argentina de Jubany. Nos ayudan Silvia y Bruno Pasamos frío, los Adelia son preciosos, algo más pequeños que los Papúa pero con bastante más carácter. En las persecuciones mi tobillo responde.

Felizmente vemos en la playa una Foca de Weddell, no se inmuta ante nuestra presencia con lo que me puedo acercar cuanto me plazca, pero intento no perturbar esta “siesta antártica”. En el refugio conocemos otros argentinos que nos ofrecen sopa caliente y compartimos nuestro almuerzo...
Andamos una hora hasta la Base argentina con un paisaje de glaciares y lagos impresionante. La Base es inmensa, es de invernada y por lo tanto tiene gran espacio, laboratorios varios, cine, gimnasio, internet de banda ancha etc.

El Barco llega sobre las 16 y nos despedimos con cierta tristeza, hemos hablado mucho exprimiendo el escaso tiempo que éramos conscientes que teníamos. Tomamos rumbo hacia una Isla-Cono Volcánico llamada Pingüin, para que Amós ponga otro GPS, en el trayecto hay una cena especial para toda la dotación del Barco: ibéricos, empanadas gallegas de tres tipos (el 80% son gallegos), etc. El ambiente es buenísimo, pero de repente todo se estropea, Amós no puede bajar pues la niebla no deja ver nada y el radar detecta un iceberg entre nosotros y la Isla (el viaje no ha servido de nada). En cuestión de minutos se levanta un temporal de órdago, la experiencia es peor que el Drake, estamos fondeados y ante los envites de las olas la cadena tiene el riesgo de partirse, nos golpean olas de entre 8-10 metros que llegan a la altura del puente, salimos a toda máquina pero no amaina, se tiene que poner trajes de buzo y atarse para controlar las zodiacs que más que en la popa ya forman parte del mar. Sin desvestirme me meto en la cama, todo se cae a pesar de estar atado, en la propia cama damos botes, el barco oscila en los tres ejes que conozco... así toda la noche!!
El día después es pura desesperación vamos en un lento regreso isla a isla, dejamos con retraso a Andrés (el vuelo sale un día después), y vemos una tanda de películas… Julia está desesperada del barco. Al día siguiente llegamos a casa a eso de las 14 horas… pero para variar la mar no colabora y se retrasa el desembarco, pues así las zodiacs no pueden recogernos, estamos deseando llegar. El motor de estribor nos da un susto pero al final se soluciona. Pablo nos ayuda en el desembarco, es un chico genial, hemos hecho buenas migas. Ya en casa nos reciben en la playa a pesar del día… que gusto!!. Algo ha cambiado, hay 15 científicos más en la base, entre ellos varios rusos... tenemos que adaptarnos, ya no es lo mismo. El espacio es limitado y todo hay que compartirlo sobremanera…

Fotos: Javier Sánchez Banacloy, Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida/

martes, 20 de enero de 2009

Nos preparamos para tomar muestras en otras islas...

Crónica 19-01-09

Hay cambios, Las Palmas llega mañana, antes de comer estaremos embarcados, con lo cual hoy hemos duplicado los esfuerzos analíticos. Después hemos dejado todo el material preparado, en principio serán tres o cuatro días fuera. En la Isla Rey Jorge me encontraré con Silvia y muestrearemos adultos en la playa, de las especies Adelia y Papúa. En otra jornada iremos a la Isla de Livingston (Punta Hannah) a muestrear Papúa y más Barbijo, será extenuante pero tengo muchas ganas.

Llevo por la lesión demasiados días en la Base y me apetece encontrarme con Silvia ¿cómo le habrá ido el Drake? En principio dormiremos en el barco, pero como todo es impredecible, llevamos tienda, sacos y raciones de supervivencia que nos han preparado los militares.

Otro día precioso y tras tener todo preparado, Julia y yo paseamos por fin hacia la zona sureste de la Isla, nos encontramos con un Lobo Marino que se nos enfada, después vemos unos vestigios de lo que fue la gran actividad ballenera que hubo en la Isla a principios del siglo pasado y por último nos sobrevuela rozando el “agua-espejo” de la Bahía Foster, un petrel gigante e escasos dos metros de nosotros.
Hoy ha sido el cumpleaños de Jesús, un militar miembro de los “cobreti”, los encargados de montar el nuevo módulo de vida, ha recibido múltiples regalos y hemos tenido tarta… ¡somos una familia!.

Fotos: Miguel Motas.

jueves, 15 de enero de 2009

Por fin el Sol nos acompaña a la Pingüinera...

Crónica 14-02-09

Empieza el día revuelto, el parte meteorológico vaticina vientos fuertes con rachas de hasta 60-70 km/h, que amainarán por la tarde. Por lo tanto como sólo tenemos 3 nidos, decidimos por la mañana hacer laboratorio y por la tarde ir a la pingüinera. ¡Qué acierto! por la tarde sale el sol... pero el sol de verdad, no con las nubes acosándolo, es impresionante, todo despierta en su colorido, el azul del cielo es celeste, el verde de los líquenes contrasta con el color oscuro del piroclasto, los pingüinos lucen su frac, los lagos dudan entre ser azules o verdes... es otro paisaje.


Como vamos relajados deciden venirse con nosotros Ana (la cocinera, la pobre no había salido de la cocina en días) y Antonio (un físico de Extremadura que nos deleita por las noches con juegos de magia). A pesar del día bueno, tenemos en el ascenso rachas de 40 km/h y sensación térmica de -4 ºC, pero con este sol da lo mismo todo.

Por primera vez estamos solos Julia y yo con los pingüinos y por primera vez sacamos sangre y hacemos algunas mediciones, pero se nos ha dado bien por suerte. Presenciamos como un Skúa se lanza a la desesperada a un nido y se lleva por el aire un polluelo de considerable tamaño, el resto es predecible... Aprovechando el tiempo que tenemos, buscamos cadáveres para realizar determinaciones de contaminantes persistentes tanto orgánicos como inorgánicos.

A la vuelta me empieza a molestar el tendón de Aquiles... en la base Argentina presenciamos un Lobo Marino, nos acercamos a 2 metros y ni se inmuta, está tomando el sol en un siesta plácida, al final reacciona y nos dedica una especie de estornudo sonoro voluntario que verdaderamente asusta, el día es completo.






Tras procesar las muestras nos acicalamos, pues recibimos esta noche a la base Argentina a los que invitamos a un arroz negro. Han recibido a cuatro investigadores, una portuguesa y tres argentinos, todos vulcanólogos. El arroz... me tomo tres platos!!. La velada discurre con competición de los artistas de la guitarra con canciones típicas de cada país... ganamos.

Preparo antes de acostarme la música de mañana pues me toca estar de María (limpiar todo y ayudar en cocina, como privilegio se pone la música que queramos). ¡Ah!... por la noche se cumple otro de mis deseos… se ve la luna!! ;)

Fotos: Miguel Motas.