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lunes, 9 de febrero de 2009

"Charlas de divulgación científica" (por Silvia Jerez)

El pasado sábado se celebraron aquí en Jubany unas interesantes charlas en las que cada grupo de investigadores expuso brevemente que y como investigan en la zona. Se aprovechó la sala de cine para realizar las presentaciones, que cuenta con una gran pantalla, y todos los integrantes de la base fueron invitados. En el caso del grupo aves, los encargados de realizar las presentaciones fueron Diego (que habló sobre trabajos en petreles gigantes y petreles de Wilson) y Bruno (que explico los trabajos que se realizan con skúas y con pingüinos). Participaron todos los grupos presentes en Jubany, así es que se habló de cambio climático, de estudios en mamíferos, peces, bentos, etc. La sesión fue cerrada por el grupo de geomorfología, que mostró, entre otras cuestiones, impactantes imágenes sobre el retroceso que el glaciar situado enfrente de la base ha experimentado en los últimos años. Realmente impresionante.
El domingo se presentaba como un día tranquilo, de trabajo en el laboratorio, pero la llegada del rompehielos ruso Golovnin ha trastocado la vida en la base. Gran parte de los integrantes deben participar en la descarga, para agilizarla. Este rompehielos, que sustituye al Irizar en la campaña antártica argentina, ha llegado a Jubany para traer los materiales con los se pretende construir una nueva casa principal que sustituya a la actual.
Aun así aprovechamos todo el tiempo posible para continuar con los trabajos de laboratorio, ya que mañana no nos será posible al estar previsto que vayamos hasta Punta Barton a realizar muestreos en la pingüinera de barbijos. Esto dependerá del estado del mar, ya que el traslado se realiza en zodiacs. Esperemos que haya suerte y pueda ver en directo a estos simpáticos pingüinos!
La próxima semana se marchan algunos de los compañeros de la base, que ya regresan tras haber realizado sus respectivos trabajos. Esta noche está prevista una cena de despedida para ellos, y alguna sorpresilla para los novatos antárticos... entre los que estoy incluida. Espero que no acabemos en el agua! ya os contare. Aunque mi estancia aquí es corta, las circunstancias y la calidad humana de la gente, hace que sin darte cuenta le tomes cariño a todo el mundo, así es que la despedida de los que ya se marchan será triste. Aprovecho para presentaros al meteorólogo de la base, Pili, antes de que se nos marche.
Fotos: Silvia Jerez.

lunes, 26 de enero de 2009

Trabajando con petreles gigantes, cuando el tiempo lo permite..

Crónica de Silvia Jerez

Una de las limitaciones más importantes que se presentan al trabajar en un lugar como éste es sin duda el clima. Si el viento y la nieve son fuertes y persistentes, es preferible no salir a hacer trabajos en el campo. Esto ocurre a menudo. Sin embargo las condiciones meteorológicas cambian muy rápido, y si por la mañana parece que va a ser imposible salir en todo el día, en un rato mejora de forma radical y se puede salir. Además, el meteorólogo de la base, Pili, controla constantemente estas condiciones e informa a los investigadores cuando es aconsejable salir y cuándo no.El “Grupo Aves”, con el que colaboro aquí en la base, estudia diferentes especies en la isla. Hemos estado trabajando en varias colonias de petreles gigantes. Para trabajar con esta especie es necesario conocerla bien, de manera que se influya lo menos posible en su desarrollo y hábitat, y el disturbio sobre las colonias se minimice al máximo. Los chicos que trabajan con los petreles gigantes llevan años haciéndolo, y cumplen con creces este requisito.
Llevan a cabo estudios sobre fidelidad al sitio reproductivo y entre parejas, éxito reproductivo, etc. Para ello es necesario anillar individuos y controlar su presencia mediante la lectura de los anillos año tras año, determinar el sexo mediante la medida del pico de cada individuo que se anilla o detectar nidos que se hayan perdido. Además se toman muestras de sangre y plumas. Su experiencia permite que estos trabajos se realicen con bastante agilidad.
Una vez finalizadas las tareas en cada una de las colonias, hay que alejarse unos 50 o 100 metros, y controlar que todos los petreles permanezcan en sus respectivos nidos mediante el uso de prismáticos. Esta maniobra a veces lleva horas, y el frío en lo alto de la montaña se hace bastante incómodo de soportar. Cuando por fin todos los progenitores ocupan sus nidos, nos alegramos mucho, y seguimos trabajando.

Fotos: Silvia Jerez.