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jueves, 15 de enero de 2009

Por fin el Sol nos acompaña a la Pingüinera...

Crónica 14-02-09

Empieza el día revuelto, el parte meteorológico vaticina vientos fuertes con rachas de hasta 60-70 km/h, que amainarán por la tarde. Por lo tanto como sólo tenemos 3 nidos, decidimos por la mañana hacer laboratorio y por la tarde ir a la pingüinera. ¡Qué acierto! por la tarde sale el sol... pero el sol de verdad, no con las nubes acosándolo, es impresionante, todo despierta en su colorido, el azul del cielo es celeste, el verde de los líquenes contrasta con el color oscuro del piroclasto, los pingüinos lucen su frac, los lagos dudan entre ser azules o verdes... es otro paisaje.


Como vamos relajados deciden venirse con nosotros Ana (la cocinera, la pobre no había salido de la cocina en días) y Antonio (un físico de Extremadura que nos deleita por las noches con juegos de magia). A pesar del día bueno, tenemos en el ascenso rachas de 40 km/h y sensación térmica de -4 ºC, pero con este sol da lo mismo todo.

Por primera vez estamos solos Julia y yo con los pingüinos y por primera vez sacamos sangre y hacemos algunas mediciones, pero se nos ha dado bien por suerte. Presenciamos como un Skúa se lanza a la desesperada a un nido y se lleva por el aire un polluelo de considerable tamaño, el resto es predecible... Aprovechando el tiempo que tenemos, buscamos cadáveres para realizar determinaciones de contaminantes persistentes tanto orgánicos como inorgánicos.

A la vuelta me empieza a molestar el tendón de Aquiles... en la base Argentina presenciamos un Lobo Marino, nos acercamos a 2 metros y ni se inmuta, está tomando el sol en un siesta plácida, al final reacciona y nos dedica una especie de estornudo sonoro voluntario que verdaderamente asusta, el día es completo.






Tras procesar las muestras nos acicalamos, pues recibimos esta noche a la base Argentina a los que invitamos a un arroz negro. Han recibido a cuatro investigadores, una portuguesa y tres argentinos, todos vulcanólogos. El arroz... me tomo tres platos!!. La velada discurre con competición de los artistas de la guitarra con canciones típicas de cada país... ganamos.

Preparo antes de acostarme la música de mañana pues me toca estar de María (limpiar todo y ayudar en cocina, como privilegio se pone la música que queramos). ¡Ah!... por la noche se cumple otro de mis deseos… se ve la luna!! ;)

Fotos: Miguel Motas.

martes, 13 de enero de 2009

Conociendo el permafrost...

Volvemos al trabajo de campo, el día ha estado bien, pero según indicación del médico de la base (Doc), debo afrontarlo con ayuno por delante debido a unas alteraciones gastrointestinales.
Como terminamos con tiempo hacemos una visita a las pingüineras cercanas y descubrimos un paisaje precioso, hay lagos alrededor de los cuales se arremolinan los animales, se despeja el día y llegamos a ver el Continente Antártico.

Al ir andando de repente el suelo se abre bajo mis pies y me hundo de golpe hasta la cintura, ¡vaya susto!, resulta que debajo del piroclasto está el permafrost que es hielo, a veces hace como cuevas subterráneas al derretirse parte de ese hielo, lo demás lo ha hecho la gravedad…

Fotos: Miguel Motas.

jueves, 8 de enero de 2009

En las pingüineras... con Andrés Barbosa

7-1-2009
Diana a las 8:00, he dormido bien pero como oscurece a las 24 y a la 1:30 amanece, me ha entrado luz por la cortina y me ha despertado periódicamente (¡se solucionara!). Después de equiparnos con tres capas (térmica, polar y externa), gafas protección 4 a ultravioleta (aquí el agujero de ozono es patente), gafas de ventisca, doble guante y todo el material de campo, partimos a nuestra caminata diaria de una hora pero con dificultad, subimos un collado de 100 metros de altura pero con pendientes de 45º, lo que pisamos es piroclasto (polvo volcánico tipo ceniza) y resbala, periódicamente encontramos nieve virgen de la nevada nocturna, rocas de todos los tamaños etc. el viento no falla a su cita y puntualmente nos deja una sensación térmica de 1ºC, es de 40 km/h (llevamos un anemómetro-barómetro-termómetro… hay que vigilar las ventiscas, en minutos puede cambiar el clima).

Tras la consiguiente bajada y ver a lo lejos una ballena (Julia tiene un sentido especial para localizarlas), se despliega ante nosotros un espectáculo indescriptible, 20.000 parejas de pingüinos barbijo agrupados en varias pingüineras, pescando en el agua como auténticos misiles, incubando los huevos, protegiendo a los polluelos de las inclemencias, traspasando el alimento a la boca del polluelo, etc. Los skúas (págalos) son congéneres de las gaviotas y son carroñeros depredadores que en este ecosistema ocupan el nicho equivalente a una rapaz, es decir ataca a los pingüinos débiles, asilados, huevos y crías; se les percibe continuamente acechando.

Progresivamente explicaré con brevedad el objetivo de los experimentos, pero el contacto con estos animales es increíble. Son graciosos, curiosos, confiados, me corresponde atraparlos y sujetarlos mientras Andrés nos pasa el testigo de los experimentos y nos familiariza con los nidos y las señales de identificación (ya que él se va en dos días), Jesús se encarga de sacar sangre, medir pico y pesar, mientras Julia registra todos los datos e identifica de nuevo los nidos. No hay tregua pero todo ha ido bien, como premio sale 5 minutos el sol, y de verdad aprecio los colores de este ecosistema, no lo puedo describir, espero que las fotos hagan justicia.

Al irnos vemos (gracias a Julia otra vez) otra ballena por su sifón. La vuelta es agradable al descender deslizándonos por la gran pendiente gracias al piroclasto... divertidísimo!!. Pasamos por la base Argentina y llegamos a casa a las 16:00 para comer... (el resto de días ¡comeremos! trabajando en la pingüinera).

Por la tarde tenemos seminario explicativo de un grupo de investigación que trabaja en compuestos químicos de invertebrados marinos y su poder tóxico, repelente, antitumoral, etc, Después los despedimos pues se van en el Buque Las Palmas, ha terminado su estancia, la despedida es muy sentida: regalos, abrazos, llantos, muchas emociones...los nuevos estamos como espectadores, despedimos a Paco y Ana que junto con Andrés son los que relevamos. Esta despedida me adelanta que al irnos lo vamos a pasar mal, tanta gente en tan poco espacio, conviviendo día y noche 2 meses, unido a unas condiciones tan duras y tan aisladas, crea vínculos muy especiales...

"Blanco deslumbrante, luminoso azul, negro azabache; a la luz del sol, la tierra parece un cuento de hadas. Una cumbre tras otra, un picacho tras otro, agrietada, agreste como ninguna otra región de nuestro planeta, permanece invisible, invisible e intacta."
Roal Amundsen.

Fotos: Miguel Motas.