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lunes, 23 de febrero de 2009

Despedida... (por Miguel Motas)

CRONICA DE LA VUELTA DE LA ANTÁRTIDA
Al final partiremos por la tarde, por la mañana recibimos la visita de Jesús Calleja y el equipo de aventureros, el relato que nos hacen de su noche es espeluznante, de hecho hay algún herido por cortes al intentar deshacerse de las velas. Nuestra medida del viento era de 80 nudos ya que el anemómetro no mide más, era su máximo, desde el barco midieron más de 200 km/h, lo cual es algo que explica lo sufrido esa noche y los daños que todos observamos.


Durante esta mañana hace un día despejado y realizan la grabación de nuestra base entrevistándonos sobre nuestras actividades científicas, de repente... a lo lejos viene una zodiac, no sé por qué razón salgo a recibirlos y veo que me saludan desde ella… simple cordialidad pensé,… SILVIA… era ella, viene con una dotación del barco que baja a compartir una paella que nos hacen de despedida, a la que por supuesto se apuntan los aventureros de la cuatro. Nos fundimos en un abrazo, y esta vez hago yo de anfitrión enseñándole “mi base”. El día es muy bueno y distendido compartimos una gran paella pero indefectiblemente llega la hora de partir, últimas llamadas, tensa espera, nervios contenidos… al final nos despedimos en la playa, por supuesto es sentida ¿nos volveremos a ver? Ha sido la familia, los amigos… durante estos ¿dos meses? Es duro, pero cada cual lo lleva como puede… Tras estar esperando un rato en el Barco, llega la hora de partir al atardecer, es todo un coqueteo de las nubes con el sol, un atardecer sangrante, rojo carmesí, precioso pero lacónico… nos despide en nuestra salida por los Fuelles de Neptuno, aquí sí que eres consciente de que abandonas la Isla, como es tradición brindamos en toldilla con champagne para garantizar nuestra vuelta a la Isla, hay silencios, miradas perdidas… es duro. Sin tregua, nada más salir el mar nos devuelve a la cruda realidad, no hay concesiones para melancolías… la Antártida siempre te exige el máximo ante cualquier cambio, no hay tiempo para relajarse, todo se mueve, menudo Drake se vaticina.


No fue tanto, la primera noche fue durísima, hubo que cambiar el rumbo hacía Malvinas para evitar tanto balanceo, llegamos a registrar escoras de 43º (olas entre 8-10 metros), eso ni en cama es de digno soporte. Tras esa noche la cosa se normalizó y no fue un mal Drake.


En Ushuaia todo es nuevo, árboles, coches, móvil, dinero… incluso me conmociona ver niños… todo es adaptación. Ante el segundo Drake con éxito, nos dan un diploma… rehúso del privilegio de ponerme el pendiente, pero sin remedio culmino un deseo… fumo en pipa.

Fotos: Silvia Jerez y Miguel Motas.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tensa espera huracanada… (por Miguel Motas)

Después de tener todo arreglado, sólo queda una sucesión de pequeñas cosas que no tiene fin. Colgamos los carteles que hemos elaborado con la distancia hacia nuestra tierra, es extraño ya que todo el mundo lo ha puesto en la dirección equivocada ¿o no? Llega la hora de despedir a un gran contingente de compañeros que se van antes en el barco, ya que desde Rey Jorge tomarán el vuelo. Entre ellos van Bismarck y Amós, Amós lo veremos a Ushuaia, pero a Bismarck ya no... la despedida es dura, besos, abrazos, unos con más lágrimas que otros, los cuales las aguantan en su interior intentando mantener al máximo posible la compostura. La despedida con mis amigos es breve, incluso seca... pero muy intensa y sentida, es como una especie de acuerdo tácito, parte de mi experiencia antártica se va indefectiblemente con ellos...duele.


Ayer estuvimos todo el día de espera, preparamos maletas, cerrando todos los arcones con el material de investigación, etc. Por la tarde Jesús y yo estiramos las piernas acompañando a los compañeros de fauna intermareal a Fumarolas, era de lo poco que me faltaba por ver. La fumarola emite gases sulfurosos, al tocar el suelo arde, es una sensación imponente de la fuerza de la naturaleza. Vemos muchos lobos marinos, alguno se nos encara hasta hacernos correr por la playa, también vemos crías jugando, como casi todos los benjamines son preciosos de admirar y graciosos en su comportamiento.
La tarde era buena, pero en cuestión de 10 minutos ingresa una niebla en la Bahía acompañada de frío y viento, la vuelta es desagradable y al subir la marea, nos cuesta sobremanera atravesar el canal que une la Bahía al Lago Irizar, las botas de agua son una nimia defensa frente a la corriente helada, al final lo conseguimos.

La tarde noche es épica, ese viento va incrementándose hasta cotas que no habíamos presenciado, los dos remolcadores argentinos que por la tarde estaban en la Bahía tienen que dejar el fondeo por lo mal que está el mar, no pueden salir de la Bahía por los Fuelles de Neptuno con ese temporal, se dedican a dar vueltas por la Bahía. Dos veleros sufren, uno de ellos con el aventurero Jesús Calleja, que realiza programas de aventura para Cuatro y que pretendía venir a vernos, también tiene que dejar el fondeo por el fuerte viento y oleaje que se está instaurando. El buque Las Palmas no puede entrar por la misma razón, por la radio captamos la tensión de maniobras rápidas e improvisadas que tienen que coordinar sobre la marcha.

Por la noche da miedo, llegamos a vientos de 80 nudos (140 km/h), el módulo de vida tiembla, vemos volar placas metálicas de la remodelación de la base, un big box sale volando delante de nuestros ojos, se cae la antena de transmisiones a punto de golpear uno de los vehículos, nuestro iglú se empieza a desmontar y pierde partes de la estructura que aparecerán a cientos de metros de la Base... la Isla nos quiere despedir dejando claro lo que puede ser la Antártida, infunde respeto por no decir miedo.
Ha sido una noche larga pero afortunada para nosotros cuando el velero nos comenta lo que ha sufrido. Durante el infierno nocturno han perdido el radar, las antenas, han roto las velas... nos lo cuentan por la radio exhaustos, no han pegado ojo y han temido por su vida, les ofrecemos toda nuestra ayuda, con semejante panorama se cancela la visita por hoy. Por la tarde amaina con lo cual Las Palmas podrá entrar y está previsto que mañana por la mañana embarquemos.
Fotos: Miguel Motas.

domingo, 15 de febrero de 2009

Excursiones (2ª Parte)... (por Miguel Motas)

Esta vez acompañamos a Bismarck a realizar su trabajo ya que Amós se ha ido a Livingstone a poner unos GPS. La verdad es que se le echa de menos, hemos hecho mucha camaradería los compañeros de habitación, y Amós es el alma de la misma. Amós es la otra persona que me ayudó en la montaña durante mi lesión, retrocedió lo andado al verme mal, y tras ver la situación rápidamente se fue hasta la cabeza del grupo para retener el paso y pedir que llamasen por radio para que me buscaran. Es una persona excepcional a mi modesto entender, es silencioso, observador, un trabajador incansable, cuando emite una opinión da la sensación de estar muy meditada por lo que siempre merece la pena escuchar lo que dice. Sobre todo es un detallista, no sólo soporta la carga de amenizarnos a toda la Base con una frase diaria, cuya elección resulta brillante y nos ilustra a todos sobre la historia Antártida, sino que es al que no se lo olvida un cumpleaños, un ascenso… es sensible a todas cada una de las personas que convivimos aquí… para todos tiene su regalo, un detalle que te deja helado y te hace preguntar ¿cómo no he caído? Las “marías” que él hace son un despliegue de esos pequeños detalles, hace cartelitos con el menú, lo dedica a la persona que convenga, la música está perfectamente seleccionada, etc. En definitiva es de esas personas que tienen algo que te hace respetarlas y admirarlas, ese tipo de respeto y de admiración que en algún momento de la vida uno siente por un padre.
Como decía hemos acompañado a Bismarck al refugio chileno a desmontar una estación, por la mañana no nos dejaron salir pues la mar no ofrecía buenas condiciones para la zodiac, por la tarde al mejorar algo partimos... craso error, las condiciones cambian y se levanta un viento entre 40 y 70 km/h, la navegación es muy dura, empieza a nevar, el agua helada de las olas nos bautiza constantemente... llegamos al destino y la ventisca se recrudece… Prácticamente no podemos andar por el viento, en esas condiciones desmontar la estación es una ardua tarea, pero no sé porque razón se disfruta poder vencer el reto de trabajar en esas condiciones, nos apoyamos todos y al final lo conseguimos. A la vuelta corremos el temporal ya que el viento nos viene por popa, con lo que cabalgamos sobre las olas, toda una experiencia, un lobo de mar se nos cruza y casi chocamos…

Al día siguiente aprovecho y me uno al grupo de fauna intermareal para conocer Balleneros. Es un cúmulo de ruinas y restos de lo que fue la gran factoría de caza y preparación de la grasa de ballenas. Es impresionante lo que sugieren esas ruinas y esos inconmensurables depósitos de grasa, hornos, etc. Todavía se puede apreciar el hedor de grasa de ballena, tranquiliza cerciorarse que está desmantelado, la caza era tal que se cita que toda la bahía estaba roja de sangre de ballena.

Coincidimos con un barco de turistas (es la zona más visitada de la Antártida), la experiencia me adelanta lo que va a suponer mi vuelta... se nos acercan como devoradores de información, nos bombardean a preguntas, no soy capaz de reaccionar, ante esa invasión a mi tranquilidad y mi aislamiento, no contesto, dejo a la pobre Julia la cortesía y sin mediar palabra desaparezco de la zona realmente agobiado. No suelo reaccionar así, pero la situación me supera, me considero invadido en mi intimidad y mi equilibrio, es como que no quiero que nada ni nadie rompa el encanto de la soledad, del silencio, del aislamiento que disfrutamos durante estos dos últimos meses.
Ayer me tocó hacer de “María” con Julia, la verdad es que es mucho trabajo, lo cual se une a que recibimos la noticia de que el barco se puede adelantar uno o dos día en recogernos, una sensación de agobio se adivina en la base, caras tensas y todo el mundo a recoger y ultimar actividades…
Hoy hemos estado en la pingüinera, nuestro último día. Hemos pesado a 100 pollos antes de que marchen al océano. Tenía ganas de andar, de verlos de nuevo, de subir la montaña, intento disfrutar cada segundo… pero indefectiblemente, llega la hora de irnos. Al pesar al último, sin mediar palabra nos fundimos en abrazos felicitándonos por el trabajo bien hecho, con esto está todo terminado. El regreso es triste, no paro de mirar atrás intentando grabar en la retina ese lugar donde tanto esfuerzo y trabajo hemos derrochado, pero que sin embargo ha sido motivo de grandes satisfacciones. Es como quien abandona su escuela, lugar donde te esfuerzas pero que te aporta enseñanzas válidas para toda una vida. Me siento parte de ese ecosistema, y me cuesta despedirme de estos curiosos seres, les he cogido cariño.

Fotos: CSIC y Miguel Motas.

miércoles, 14 de enero de 2009

Por fin un día de Laboratorio...

Laboratorio, hoy ha sido un día de laboratorio...felizmente Pedro nos ha arreglado la centrífuga (era un fusible) y hemos podido trabajar a buen ritmo, hemos extraído el ADN a 36 muestras.

Teníamos pensado una visita a los argentinos para saldar los retos pendientes del ping-pong, pero el día por la tarde se ha puesto peligroso (lluvia-nieve-viento) con lo cual se aplaza.
Mañana Jesús tiene María (es un día por el que todos los miembros de la base tienen que pasar, en el que se limpia todo, se lava cada uno su ropa, se ayuda en cocina, se pone y quita la mesa, se friega, etc.) con lo que subimos Julia y yo solos a la pingüinera, menos mal que son pocos nidos, pero a ver como se me da lo de sacar sangre y demás..

Fotos: Miguel Motas.

domingo, 11 de enero de 2009

Vaya infierno de día... menos mal que...

Crónica 09-01-2009
¡¡¡¡Un infierno!!!!.......esa es la definición del día de hoy. Teníamos planificado mucho trabajo, llegamos pronto a la Pingüinera después de la hora de caminata y el panorama es desolador, viento, frío y niebla...

Al principio es llevadero, pero según pasan las horas el frío es insoportable, calculamos que la sensación térmica es -4ºC, no parece mucho pero estando estático con el viento azotando y trabajando en labores que requieren cierta pericia manual... buff!!.

Me llego a asustar, no podemos trabajar con los guantes, con lo que hay que quitárselos para sacar sangre, hacer frotis, anotar datos... Llega un momento en que pierdo la sensibilidad en los dedos y la fuerza, intento sostener un porta y se me cae, los movimientos son muy lentos, incluso me cuesta pensar, me tienen que decir 4 veces el número del nido en el que capturar los animales porque se me olvida en segundos, me dicen que es normal... pero es una sensación en la que dejas de tener control sobre tu cuerpo, no es nada agradable.


Después de estar hasta las 18:30 trabajando y habiendo comido un caldito que llevamos en un termo y dos lonchas de embutido que con cariño nos ha preparado Ana (la cocinera), nos toca etiquetar todo.

Por fin llega la ducha, el olor a pingüino dicen que es desagradable y persistente como a amoniaco (por mi trabajo en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre estoy acostumbrado a cosas perores y no me molesta)... más problemas, me ducho con agua casi fría, han cambiado los calentadores y no ha dado tiempo a que se caliente el agua... ¡¡Vaya día!! Soñaba con esa ducha… Menos mal que al final se soluciona... y además la Base vecina y hermana Argentina, nos ha invitado a cenar a su base, que coincide con la visita de un Coronel a nuestra Base, entre los 12 elegidos para ir a la cena estamos Julia y yo, Jesús se queda pues ya la conoce de otros años.

La acogida es increíblemente hospitalaria, se deshacen en atenciones, nos dan de aperitivos Gancia y Fernet (bebidas típicas argentinas), la cena es todo un lujo de guisado de carne y entrantes exquisitos. Nos enseñan la base, es muy antigua (1948), en un libro veo todos las memorias y anotaciones desde esa fecha de los expedicionarios, esto es un museo… es todo de madera y lo están acondicionando con nuevas medidas de seguridad, tiene una mesa de ping-pong y se pospone un duelo (habrá que dejar alta la imagen de España). Son gente majísima, tras la cena brindis, regalos entre las bases y actuaciones folclóricas con guitarra y acordeón de por medio... De repente uno de los militares sale vestido de gaucho y con Julia hacen bailes típicos (Chacarera y Escondido), todo un espectáculo… Nos vamos a nuestra base que mañana…


Fotos: Miguel Motas y Javier Sánchez Banacloy (Foto Base Argentina).