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martes, 21 de enero de 2014

Apertura de base e inicio de experimentos

Tras la llegada ansiada a la Base, sólo desembarcaron 6 militares y los dos científicos encargados de vigilar el estado del volcán y decidir si podemos desembarcar o no (Inma y Fede). Por suerte el semáforo fue verde (no riesgo con el volcán). De esa manera al día siguiente ya desembarcamos todos en zodiacs, así como la gran cantidad de material que viene con nosotros (recambios, material científico de cada proyecto, provisiones, piezas para reparaciones, etc...) todo ello en big-box y con la ayuda de grúas del barco y la propia de la base. Esto nos llevó todo el día y a su vez había que quitar la nieve y el hielo para poder acceder a la Base, preparar el camino para que la grúa pudiese subirnos los bultos y un largo etcétera. La verdad es que fue mucho trabajo físico que se prorrogó un par de días, pero fue una gran experiencia ver como en todo momento éramos un equipo sin ningún tipo de distinción, todos colaboramos lo mejor que supimos y el fruto fue que en dos días la base tenía luz, agua, calefacción.... todo salvo las comunicaciones que tardaron un poco más. Tras el día de desembarco invitamos a una representación del barco brasileño a un acto de agradecimiento, en el que se izó su bandera y les agasajamos con un tapeo español. Sin mucha dilación, nada más dejar de necesitarnos como ayuda en la Base, empezamos a subir a la pingüinera para iniciar los experimentos.






Voy a explicar el primero de ellos, ya que al fin y al cabo la investigación es el motivo de toda esta aventura. La subida a la pingüinera me trajo innumerables recuerdos, uno de ellos lo dura que es la ascensión hasta llegar a ella, una hora y cuarto de subida de montaña pisando piroclasto, con su correspondiente regreso que comienza con una subida con pendientes del 50%. Todo ello aderezado con hielo y nieve que es lo que caracteriza a la Isla este año, lo cual nos obliga a llevar piolets, polainas y una buena dosis de precaución. La recompensa merece la pena, cuando llegas arriba y se divisa a tus pies la inmensidad de la pingüinera, con todo el jaleo sonoro asociado, uno encuentra aquello que ha anhelado durante los últimos 4 años.......¡¡¡¡VOLVER!!!!.


El primer experimento consiste en aplicar en 25 nidos seleccionados, dos antiparasitarios a un pollo y a su hermano la misma dosis en suero fisiológico, se les extrae sangre y se les hace el hematocrito a la vez que se toman medidas morfométricas (longitud del ala y del pico, anchura del pico y peso). Todo ello es para realizar un estudio sobre parásitos y su influencia en el estrés oxidativo. Tras cuatro días consecutivos sin parar realizamos la primera fase del experimento, pues a los quince días hay que volver a sacar sangre a los animales seleccionados.




miércoles, 15 de enero de 2014

Por fin tenemos buenas noticias desde la Antártida



Afortunadamente, podemos contaros que nuestros investigadores, entre los que se encuentra nuestro Miguel Motas están bien en Isla Decepción desde el día 8 de enro de 2014. Lamentablemente, debido a un problema técnico con las comunicaciones, en el que se está trabajando ahora mismo, todavía no es posible disponer de “Internet tradicional” desde los equipos de nuestros investigadores.  Nos comentan desde Isla Decepción que esperan tener resuelto el tema de comunicaciones vía Internet en breve. Desde aquí les deseamos mucho ánimo.


Otra buena noticia, es que se ha comenzado a trabajar con los experimentos y se está visitando la pingüinera todos los días. 
En cuanto a las condiciones meteorológicas, hemos de indicar que están trabajando con una visibilidad de entre 0,5 y una milla náutica. La sensación térmica es de menos siete grados centígrados. Esperamos que mejore en días venideros.


Conozcamos un poco más el lugar donde nuestros investigadores realizaran su labor. Debemos hablar en primer lugar de la Isla Decepción, ya que es un enclave con una magia especial: por su historia, sus paisajes, su fauna y flora. Tiene forma de herradura con una apertura hacia el sudeste llamada Fuelles de Neptuno". Además, es un volcán activo, cuyas erupciones en los años 70 destruyeron dos bases antárticas, una chilena y otra británica. El paisaje de Decepción impacta por su extraña belleza, debido a las fumarolas y suelos calientes que le confieren un aspecto misterioso. Los colores que predominan son el blanco del hielo y el negro de la ceniza volcánica, el paisaje recuerda a un cuadro pintado a carboncillo sobre fondo blanco, según va desapareciendo la nieve de algunas zonas. Se pueden contemplar majestuosos glaciares que caen al mar, destacando el glaciar negro y el glaciar rojo, mezclas de hielo y diferentes materiales que han desprendido los volcanes durante años.


Si hablamos de los animales que podemos encontrar en la Isla Decepción, podemos decir que es una fauna privilegiada: focas leopardo, wedell, cangrejera, leones marinos, págalos, petreles,etc. Pero el rey es el pingüino, más de medio millón habitan en el verano antártico en la Isla en varias Pingüineras.

Las colonias de pingüinos se localizan en el exterior de la Isla. Destaca la pingüinera de Morro Baily en el que anidan 120.000 parejas. Es un entorno impresionante, situado en una península al este de la isla. Además, también se pueden observar focas de diferentes especies, elefantes marinos, lobos marinos, ballenas, petreles gigantes, cormoranes, palomas antárticas, etc. 

En segundo lugar debemos hablar de la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, que como hemos indicado anteriormente, se encuentra en la Isla Decepción (en concreto en las coordenadas: latitud de 62º 58' S y longitud 60º 40' W). Dicha base está gestionada por el Ejército de Tierra de España, en el archipiélago de las Shetland del Sur, a escasos 100 km. al norte del continente antártico, a más de 1000 km. del lugar poblado más cercano y a 13.000 km. de España.

Fotos de Satelite: Google Maps y Google Earth.
Fuente de la predicción meteorológica: PassageWeather.com.
Fotos: Javier Sánchez Banacloy.Miguel Motas y Ejército de Tierra Enlace 1  y Enlace 2
Información sobre el entorno de Isla Decepción y la Base Gabriel de Castilla: Ejército de Tierra Enlace 3

Actualizado por Juan Carlos Gómez ;)

domingo, 15 de febrero de 2009

Excursiones (2ª Parte)... (por Miguel Motas)

Esta vez acompañamos a Bismarck a realizar su trabajo ya que Amós se ha ido a Livingstone a poner unos GPS. La verdad es que se le echa de menos, hemos hecho mucha camaradería los compañeros de habitación, y Amós es el alma de la misma. Amós es la otra persona que me ayudó en la montaña durante mi lesión, retrocedió lo andado al verme mal, y tras ver la situación rápidamente se fue hasta la cabeza del grupo para retener el paso y pedir que llamasen por radio para que me buscaran. Es una persona excepcional a mi modesto entender, es silencioso, observador, un trabajador incansable, cuando emite una opinión da la sensación de estar muy meditada por lo que siempre merece la pena escuchar lo que dice. Sobre todo es un detallista, no sólo soporta la carga de amenizarnos a toda la Base con una frase diaria, cuya elección resulta brillante y nos ilustra a todos sobre la historia Antártida, sino que es al que no se lo olvida un cumpleaños, un ascenso… es sensible a todas cada una de las personas que convivimos aquí… para todos tiene su regalo, un detalle que te deja helado y te hace preguntar ¿cómo no he caído? Las “marías” que él hace son un despliegue de esos pequeños detalles, hace cartelitos con el menú, lo dedica a la persona que convenga, la música está perfectamente seleccionada, etc. En definitiva es de esas personas que tienen algo que te hace respetarlas y admirarlas, ese tipo de respeto y de admiración que en algún momento de la vida uno siente por un padre.
Como decía hemos acompañado a Bismarck al refugio chileno a desmontar una estación, por la mañana no nos dejaron salir pues la mar no ofrecía buenas condiciones para la zodiac, por la tarde al mejorar algo partimos... craso error, las condiciones cambian y se levanta un viento entre 40 y 70 km/h, la navegación es muy dura, empieza a nevar, el agua helada de las olas nos bautiza constantemente... llegamos al destino y la ventisca se recrudece… Prácticamente no podemos andar por el viento, en esas condiciones desmontar la estación es una ardua tarea, pero no sé porque razón se disfruta poder vencer el reto de trabajar en esas condiciones, nos apoyamos todos y al final lo conseguimos. A la vuelta corremos el temporal ya que el viento nos viene por popa, con lo que cabalgamos sobre las olas, toda una experiencia, un lobo de mar se nos cruza y casi chocamos…

Al día siguiente aprovecho y me uno al grupo de fauna intermareal para conocer Balleneros. Es un cúmulo de ruinas y restos de lo que fue la gran factoría de caza y preparación de la grasa de ballenas. Es impresionante lo que sugieren esas ruinas y esos inconmensurables depósitos de grasa, hornos, etc. Todavía se puede apreciar el hedor de grasa de ballena, tranquiliza cerciorarse que está desmantelado, la caza era tal que se cita que toda la bahía estaba roja de sangre de ballena.

Coincidimos con un barco de turistas (es la zona más visitada de la Antártida), la experiencia me adelanta lo que va a suponer mi vuelta... se nos acercan como devoradores de información, nos bombardean a preguntas, no soy capaz de reaccionar, ante esa invasión a mi tranquilidad y mi aislamiento, no contesto, dejo a la pobre Julia la cortesía y sin mediar palabra desaparezco de la zona realmente agobiado. No suelo reaccionar así, pero la situación me supera, me considero invadido en mi intimidad y mi equilibrio, es como que no quiero que nada ni nadie rompa el encanto de la soledad, del silencio, del aislamiento que disfrutamos durante estos dos últimos meses.
Ayer me tocó hacer de “María” con Julia, la verdad es que es mucho trabajo, lo cual se une a que recibimos la noticia de que el barco se puede adelantar uno o dos día en recogernos, una sensación de agobio se adivina en la base, caras tensas y todo el mundo a recoger y ultimar actividades…
Hoy hemos estado en la pingüinera, nuestro último día. Hemos pesado a 100 pollos antes de que marchen al océano. Tenía ganas de andar, de verlos de nuevo, de subir la montaña, intento disfrutar cada segundo… pero indefectiblemente, llega la hora de irnos. Al pesar al último, sin mediar palabra nos fundimos en abrazos felicitándonos por el trabajo bien hecho, con esto está todo terminado. El regreso es triste, no paro de mirar atrás intentando grabar en la retina ese lugar donde tanto esfuerzo y trabajo hemos derrochado, pero que sin embargo ha sido motivo de grandes satisfacciones. Es como quien abandona su escuela, lugar donde te esfuerzas pero que te aporta enseñanzas válidas para toda una vida. Me siento parte de ese ecosistema, y me cuesta despedirme de estos curiosos seres, les he cogido cariño.

Fotos: CSIC y Miguel Motas.

sábado, 7 de febrero de 2009

Contrastes… (por Miguel Motas)

El martes por la tarde realizo tres necropsias más de animales jóvenes que no han soportado los envites de la naturaleza, por suerte no habían sido ultrajados por los skúas, con lo cual son de vital importancia para los análisis toxicológicos, ya que me permitirán realizar aproximaciones a la toxicocinética estableciendo relaciones de acumulación de los tóxicos en los distintos órganos.
No habían terminado las sorpresas con el clima, el miércoles amanece con una ventisca y nevada de tal nivel, que la mayoría nos vemos obligados a suspender nuestros trabajos, en lo que a nosotros respecta anulamos la visita a la pingüinera con lo que aprovechamos y trabajamos en el laboratorio. La nevada supera con creces a la anterior, lleva toda la noche nevando y toda la mañana sin parar... empieza a causar problemas para abrir las puertas...

De repente para de nevar y en la comida en apenas 30 minutos, se despeja todo y sale el sol, es inconcebible que en 30 minutos haya un cambio tan sumamente radical... con el sol y tras la nevada el espectáculo es único. Rápidamente se planean actividades y se coordina el apoyo de los militares para transportarnos en zodiacs, quads, orugas, etc. Salimos hacia la pingüinera, las vistas son preciosas, nos ponemos polainas previendo que con tamaña nevada tendremos ciertas “inmersiones” en la nieve. No nos equivocamos, el trayecto es divertido pero cansado, cada pequeño desnivel o trayecto de glaciar, ha sido lugar de acúmulo de nieve, nos hundimos hasta la cintura, es realmente trabajoso escalar estas montañas de nieve. En el último obstáculo antes del destino, paso unos diez minutos hundiéndome en nieve para intentar superar esta barrera de nieve virgen recién caída entre el regocijo de mis compañeros, al final la opción era arrastrar la nieve a mi pecho, compactarla y de esa forma apoyarme en dichos “escalones”… agotador.
Al día siguiente llega el momento... terminamos las 320 extracciones de ADN, desmantelamos el laboratorio y ya sólo nos quedan dos días de pingüinera, uno para terminar los experimentos, y un último para pesar 100 pollos antes de que abandonen la pingüinera en su camino hacia el mar. Hemos cumplido los objetivos en tiempo y forma venciendo diversas vicisitudes, con lo cual estamos satisfechos, somos un equipo y este es el fruto. Esto nos va a permitir tener unos días para realizar excursiones por la Isla y conocer lo que hacen otros compañeros, pues hasta ahora no hemos podido ver las fumarolas, los restos históricos de la Factoría Ballenera, los restos de la Base Chilena e Inglesa víctimas de la última erupción, la lobera, el Glaciar Negro y el Rojo, etc.
El viernes volvemos a la pingüinera y terminamos el experimento de parásitos, al bajar a la playa encontramos tres cadáveres de adultos, es una gran noticia pues sólo teníamos de pollos, esto permitirá establecer diferencias en la acumulación con la edad... La vuelta es dura, quizás por el factor psicológico al ser de las últimas veces que vamos, ayudado por el detalle de que con las ropas de trabajo y los ejemplares adultos, llevo a la espalda 20 kilos de mochila quedando todavía nieve por atravesar. Empieza el fin de semana y mañana tenemos cumpleaños en la Base Argentina...

Fotos: Miguel Motas.

sábado, 31 de enero de 2009

Todo un señor... (por Miguel Motas)

No ha sido un buen día... ayer por la noche noto que uno de los compañeros con los que más bromeo no me sigue, lo noto ausente, distraído, serio... algo rarísimo pues siempre tiene una sonrisa amplia y franca. Con él he tenido las conversaciones más íntimas, del tipo de las buenas, esas que surgen de forma natural, con un in crescendo por ambas partes que se retroalimenta y permite llegar a niveles de conversación muy altos. Eso no se consigue con cualquiera. Es un gran tipo, noble, bueno pero pícaro, muy bromista, inteligente... y de repente, es todo gris. El día anterior estuvo en la pingüinera y es uno de los dos que estuvieron permanentemente conmigo en la lesión, se dieron cuenta de que algo no funcionaba y se quedaron rezagados acompañándome, ese tipo de ayuda silente pero primordial, en ningún momento me agobió con arranques de heroicidad compasiva, simplemente se limitó a estar a mi lado y acompañar mi ritmo lastimero distrayendo mi preocupación con bromas y esa amplia sonrisa. Después de que le diese las gracias siguió con otro tema obviando totalmente mis referencias hacia su ayuda, lo considera normal y prescindible de mención alguna por lo que me cambia de tema. Con tipos así uno puede ir a cualquier sitio, en cualquier condición, sintiéndose seguro y respetado en su intimidad, sabes de forma tácita que no te fallan. Eso es algo que en la montaña se aprecia de forma inequívoca con pequeños detalles, y la garantía irrefutable se produce cuando surgen situaciones críticas.
El caso, retomando el tema, es que al verlo así bromeo si está cansado o es por la siesta descomunal que nos habíamos pegado, y en ese momento confirmo que algo no marcha bien, me cuenta que hace escasamente hora y media, tras llamar después de mi, se había enterado de la muerte de su hermano mayor.

Había estado ese tiempo rumiando sus sentimientos, sin alardes autocompasivos, manteniendo el tipo toda la cena, pendiente de si nos faltaba algo, aparentemente normal… tanto, que me costó vislumbrar ese “algo raro”. No se lo había dicho a nadie, estaba intentando encajar el golpe, ha sido repentino, estaban en Navidad haciéndole unas pruebas de cáncer y la siguiente noticia ha sido ésta. No se lo esperaba en absoluto. Se niega a volverse, es práctico y piensa que ya nada puede hacer, el tiempo de reacción para que pueda moverse de aquí es muy dilatado y no permite dejar el experimento a medias, ni a su compañero con todo el trabajo. Es una profesionalidad que excede con mucho la de mucha gente que conozco, y sobre todo sin alardes circenses. Ante una situación así uno no sabe qué hacer, intento estar ahí y sobre todo escuchar, tras un tiempo hablamos de temas banales distrayendo la atención del problema, no es suficiente para que me sienta enormemente torpe para afrontar la ayuda que necesita. Siempre he pensado que el género femenino es muchísimo más hábil para desenvolverse por estas lides. De repente tengo la sensación de una brusca toma de contacto con la realidad, por muy lejos que estemos, aunque no tengamos dinero, cartera, móvil, apenas Internet, televisión ni radio, no sabemos nada de lo que está pasando en el mundo… todo continua.

Hoy he aprendido mucho de este AMIGO, no sé decir exactamente qué, pero sé que es importante...


Fotos: Miguel Motas.

jueves, 29 de enero de 2009

Crisol científico... (por Miguel Motas)

Como decía algo ha cambiado, somos tantos que los recursos son muy compartidos, menos mal que con mucha educación y respeto todo funciona. Los rusos un portugués y un español llamado Miguel (ya somos de repente 4 en la base) estudian el permafrost, datan antigüedad y buscan bacterias de hace miles de años...
Otro grupo está compuesto por gente del Instituto Geominero y universidades, estudia el paleomagnetismo, menuda charla interesante tuve con Inma, la cual con mucha paciencia contestaba al intenso interrogatorio al que le sometí (siempre me ha gustado la geología), resulta que no conocemos casi nada de lo que pasa más allá de unos 20 km de profundidad en la corteza, que la corteza en los fondos marinos es más estrecha que en los continentes y esa diferencia es una de las razones que explica la mala y turbulenta relación entre las placas, que el polo norte magnético se invierte espontáneamente cada determinados años, no se conoce la causa pero ello permite datar determinadas rocas según el magnetismo... para tomar muestras perforan con una especie de broca hueca con una corona de diamantes incrustados y ayudada por agua, no me explico como el tesoro de Drake no ha salido ya a la luz entre tanta perforación.
En definitiva, un sinfín de cosas interesantísimas que me plantean como puede esta gente mantener la ilusión cuando no controlan prácticamente ninguna variable de sus experimentos, estando la explicación de muchos eventos miles de años atrás y pudiendo sólo aventurarse a postular teorías que parezcan explicar ciertos fenómenos, alterando una variable manteniendo las otras estables (algo no reproducible en la naturaleza), parece fustrante pero me explica que no tienen otro medio.

También hay un grupo de galleguiños que estudian toda la fauna intermareal, se pasan los días cual buscadores de oro, filtrando arena y buscando todo tipo de microfauna. Concha me explica sus cursos de formación a percebeiros y el papel fundamental que jugaron en la contaminación por el Prestige... Recientemente han llegado unos chilenos que estudian bacterias extremófilas, es decir, las que sobreviven en ambientes extremos tipo fumarolas y glaciares. Es difícil aburrirse con semejantes temas de conversación, te hacen sentir lo limitada que es una vida habiendo tantas cosas interesantes por aprender... una pena.

El domingo estuvimos invitados en la Base Argentina ya que celebraban el 61 aniversario de su fundación, como costumbre de la Armada nos invitaron a un chocolate muy bueno... nuestro país quedó honrosamente imbatido en un campeonato de ping-pong reñido. Entre jornadas de análisis llegó el día de volver la pingüinera, fue un día lamentable: lluvia, viento, frío (-6ºC) y finalmente nevada con ventisca… la cara sufría los pinchazos que la nieve con violencia nos propinaba… para aderezar la vuelta mi tendón de Aquiles otra vez... es la bota, me roza hasta que tras dos horas me produce la inflamación “sensaciones de rabia contenida e impotencia me embargan””... volvemos al tratamiento y en cuanto pueda pruebo las botas llegadas de España que espero me solucionen el problema, pues el ritmo de laboratorio es tan bueno que en breve llegamos a las 300 muestras y terminamos.

Por la tarde realizo la necropsia de los cadáveres encontrados en la pingüinera, es increíble el estado de conservación, al no haber prácticamente actividad microbiana no hay putrefacción, está perfectamente conservado, anatómicamente es un despliegue de estructuras fácilmente observables, tomo todo tipo de muestras, me siento mejor y algo más útil. La velada es agradable y Amós y Bismark comparten con nosotros un Gran Duque de Alba…

Fotos: Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida/

viernes, 9 de enero de 2009

Sinergia entre entre los militares y el personal investigador...

Crónica 08-01-2009
Hoy es un día de descanso, después del esfuerzo físico de ayer no tenemos (según la planificación de los experimentos) que ir a la pingüinera. Ello redunda en una mayor convivencia en la base, conocemos mejor a los militares que nos proporcionan toda la ayuda logística de la base, así como las labores del resto de investigadores en disciplinas tan dispares como atractivas.

Es curiosa la relación de cordialidad que se establece entre los militares y el personal investigador, marcada por una curiosidad mutua por las respectivas actividades, el ambiente es totalmente distendido.


Por la mañana hemos ordenado y limpiado el Iglú, es la zona donde tenemos todo el material fungible e inventariable del proyecto y nos ha servido para familiarizarnos con todos los recursos permitiéndonos así mejorar el proceso de toma de muestras.

Después de comer nos dan una charla de conceptos y seguridad en navegación en zodiacs, así como el uso de los trajes Viking de supervivencia en aguas polares, la seguridad aquí es primordial (nadie puede ir solo, siempre se sale con walkis, estamos localizados por GPS por un teléfono vía satélite, etc.).

Malas noticias, desde ayer no recibimos correos electrónicos, se han movido los satélites y hay un problema en la reasignación de IP, no recibiremos nada hasta nuevo aviso (ahora sí que estamos totalmente aislados de la civilización).

Por la tarde nos han habilitado en el módulo científico un espacio en el laboratorio, en el cual nos han instalado una cabina de flujo laminar y una centrífuga, para poder así realizar la extracción del ADN de los patógenos recogidos de las cloacas de los animales. La técnica nunca la hemos realizado, tenemos un poco de miedo pues las condiciones y los recursos nos limitan la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto, acrecentado por el hecho de que tenemos por delante unas 300 muestras por procesar...

El día por la mañana ha sido casi soleado, todo un lujo en esta zona (en dos meses han tenido un par de días), por la tarde se levanta viento, frío, nieva y llueve. Cada vez nos conocemos mejor y el ambiente es buenísimo, la veterinaria militar es de la Facultad de Zaragoza y conocemos gente común, ¡el mundo es un pañuelo, incluso en los polos!.

Fotos: Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida/

jueves, 8 de enero de 2009

El primer día solos en la pingüinera...

Crónica 07-01-2009
Hoy es un día clave, vamos a la pingüinera Julia, Jesús y yo solos por primera vez y con muchísimo trabajo por delante. Salimos más temprano y nos sorprende una nevada en pleno trayecto, al llegar a la pingüinera sigue nevando y con niebla, el paisaje es desolador, toda esa agua embarra la zona y nos dificulta el trabajo al mojar el cuaderno de campo, los frotis, etc. La parte positiva es que no hace viento y no mucho frío.

Trabajamos sin tregua hasta las 16:30 (8 horitas) terminando todo, como premio tenemos un caldito y algo de embutido... ¡sale el sol! Hemos pesado, medido picos y aletas en los pollos, tomado muestras de cloaca con hisopos, extraído sangre a los padres, rotulado estacas, revisado los nidos contando los pollos, frotis, etc.

El manejo de los animales se me da cada vez mejor, aunque ya tengo alguna herida en las manos a pesar de los guantes, me agreden con todo un arsenal de picotazos y aletazos con inimaginable fuerza para un animal de ese tamaño. Me sorprende que después de esa ardua defensa cuando prendemos al pollo, se olviden de él, ni nos siguen ni aparentan echarlo en falta. A su vez en cuanto un pollo se mueve de su nido, el resto de adultos lo rechazan a picotazos sin piedad alguna, exactamente igual ocurre cuando un adulto intenta desplazarse en la colonia. Además, cuando nos llevamos un adulto para las mediciones y extracciones, los de nidos cercanos les roban las piedras de su nido. En fin, la naturaleza sobrevive a sí misma.


Se me olvidó citar que el día de reyes, el Comandante de Las Palmas nos regaló camiseta y gorra del Buque, y el Comandante Jefe de la Base una herramienta multiusos del ejército muy práctica. En fin, que el ambiente intenta ser navideño en la medida de lo posible.
Foto de un skúa en su nido
"En la Antártida se vive tan cerca de la naturaleza, que se reconoce una fuerza gigantesca que está forjando el mundo de forma visible ante tus ojos"
Cherry-Garrard.

Fotos: Miguel Motas.