domingo, 15 de febrero de 2009

Excursiones (2ª Parte)... (por Miguel Motas)

Esta vez acompañamos a Bismarck a realizar su trabajo ya que Amós se ha ido a Livingstone a poner unos GPS. La verdad es que se le echa de menos, hemos hecho mucha camaradería los compañeros de habitación, y Amós es el alma de la misma. Amós es la otra persona que me ayudó en la montaña durante mi lesión, retrocedió lo andado al verme mal, y tras ver la situación rápidamente se fue hasta la cabeza del grupo para retener el paso y pedir que llamasen por radio para que me buscaran. Es una persona excepcional a mi modesto entender, es silencioso, observador, un trabajador incansable, cuando emite una opinión da la sensación de estar muy meditada por lo que siempre merece la pena escuchar lo que dice. Sobre todo es un detallista, no sólo soporta la carga de amenizarnos a toda la Base con una frase diaria, cuya elección resulta brillante y nos ilustra a todos sobre la historia Antártida, sino que es al que no se lo olvida un cumpleaños, un ascenso… es sensible a todas cada una de las personas que convivimos aquí… para todos tiene su regalo, un detalle que te deja helado y te hace preguntar ¿cómo no he caído? Las “marías” que él hace son un despliegue de esos pequeños detalles, hace cartelitos con el menú, lo dedica a la persona que convenga, la música está perfectamente seleccionada, etc. En definitiva es de esas personas que tienen algo que te hace respetarlas y admirarlas, ese tipo de respeto y de admiración que en algún momento de la vida uno siente por un padre.
Como decía hemos acompañado a Bismarck al refugio chileno a desmontar una estación, por la mañana no nos dejaron salir pues la mar no ofrecía buenas condiciones para la zodiac, por la tarde al mejorar algo partimos... craso error, las condiciones cambian y se levanta un viento entre 40 y 70 km/h, la navegación es muy dura, empieza a nevar, el agua helada de las olas nos bautiza constantemente... llegamos al destino y la ventisca se recrudece… Prácticamente no podemos andar por el viento, en esas condiciones desmontar la estación es una ardua tarea, pero no sé porque razón se disfruta poder vencer el reto de trabajar en esas condiciones, nos apoyamos todos y al final lo conseguimos. A la vuelta corremos el temporal ya que el viento nos viene por popa, con lo que cabalgamos sobre las olas, toda una experiencia, un lobo de mar se nos cruza y casi chocamos…

Al día siguiente aprovecho y me uno al grupo de fauna intermareal para conocer Balleneros. Es un cúmulo de ruinas y restos de lo que fue la gran factoría de caza y preparación de la grasa de ballenas. Es impresionante lo que sugieren esas ruinas y esos inconmensurables depósitos de grasa, hornos, etc. Todavía se puede apreciar el hedor de grasa de ballena, tranquiliza cerciorarse que está desmantelado, la caza era tal que se cita que toda la bahía estaba roja de sangre de ballena.

Coincidimos con un barco de turistas (es la zona más visitada de la Antártida), la experiencia me adelanta lo que va a suponer mi vuelta... se nos acercan como devoradores de información, nos bombardean a preguntas, no soy capaz de reaccionar, ante esa invasión a mi tranquilidad y mi aislamiento, no contesto, dejo a la pobre Julia la cortesía y sin mediar palabra desaparezco de la zona realmente agobiado. No suelo reaccionar así, pero la situación me supera, me considero invadido en mi intimidad y mi equilibrio, es como que no quiero que nada ni nadie rompa el encanto de la soledad, del silencio, del aislamiento que disfrutamos durante estos dos últimos meses.
Ayer me tocó hacer de “María” con Julia, la verdad es que es mucho trabajo, lo cual se une a que recibimos la noticia de que el barco se puede adelantar uno o dos día en recogernos, una sensación de agobio se adivina en la base, caras tensas y todo el mundo a recoger y ultimar actividades…
Hoy hemos estado en la pingüinera, nuestro último día. Hemos pesado a 100 pollos antes de que marchen al océano. Tenía ganas de andar, de verlos de nuevo, de subir la montaña, intento disfrutar cada segundo… pero indefectiblemente, llega la hora de irnos. Al pesar al último, sin mediar palabra nos fundimos en abrazos felicitándonos por el trabajo bien hecho, con esto está todo terminado. El regreso es triste, no paro de mirar atrás intentando grabar en la retina ese lugar donde tanto esfuerzo y trabajo hemos derrochado, pero que sin embargo ha sido motivo de grandes satisfacciones. Es como quien abandona su escuela, lugar donde te esfuerzas pero que te aporta enseñanzas válidas para toda una vida. Me siento parte de ese ecosistema, y me cuesta despedirme de estos curiosos seres, les he cogido cariño.

Fotos: CSIC y Miguel Motas.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Muestreo en Punta Barton... (Por Silvia Jerez)

Finalmente el lunes por la noche se celebro en la base Jubany una estupenda cena de despedida para los integrantes que se marchan estos días. Estuvo muy animada, aunque el plato fuerte vino al final, cuando a los novatos antárticos se nos "invitó" a bautizarnos en la Caleta, que no es otra cosa que bañarse en el mar. Afortunadamente los veteranos antárticos fueron benevolentes con las chicas novatas, y casi todas nos libramos, ¡al menos de momento! Luego nos hicieron alguna jugarreta más...
Se echará de menos a todo el mundo que se marcha, pero Inés y yo particularmente notaremos la ausencia de Eugenia, la mejor compañera de habitación antártica. Eso sí, en cuanto se marche bajaré del tercer piso de la litera al primero, lo cual es de agradecer.

Por fin el martes pudimos realizar la salida a Punta Barton para llevar a cabo una serie de muestreos en la colonia de pingüinos barbijos. La travesía en zodiac ha sido una gozada, notando en la cara el aire frío y las salpicaduras del agua, con avistamiento de alguna ballena incluida. El frío nos ha acompañado en Burton, y la idea de lavarnos las manos en el mar para comer no ha sido del todo buena... Aún así ha sido una experiencia muy positiva, y todos los que hemos podido ir hemos vuelto encantados, sobretodo los que no habíamos trabajado aún con pingüino barbijo, que es verdaderamente una preciosidad.
Fotos: Silvia Jerez.

martes, 10 de febrero de 2009

Excursiones... (por Miguel Motas)

Enriquecedor, es la palabra que define la nueva faceta de ayudante de otros proyectos. El lunes fuimos Jesús y yo ayudar a Amós y Bismarck en sus actividades de cambios de batería, colocación de GPS, etc. De esta forma tuve la oportunidad de conocer Cráter 70, el responsable de la erupción del citado año, así como los restos de la Base Chilena, Caleta Péndulo, Glaciares Negro, Rojo y Verde...
Cráter 70 es enorme, es un cráter flanqueado por un gran glaciar que va derrumbándose poco a poco empujando fragmentos de roca, es algo inmenso tanto por su belleza como por su tamaño. La Base Chilena es un cementerio de hierros y estructuras que permiten imaginar el infierno que vivió esa gente en la erupción y lluvia de cenizas posterior.
En ese mismo lugar está Caleta Péndulo, donde hay una fumarola que calienta el agua a unos 20ºC, lugar visitado por turistas para baños múltiples y vergonzantes. Tras pasar esta zona, los militares (Carlos y Juan) nos regalan una pasada por los tres glaciares que desembocan en la Bahía, se alternan los colores negro, rojo verde según la materia mineral que arrastran, es realmente impactante. Nos siguen y nos flanquean unos curiosos cormoranes de ojo azul en nuestra navegación. En el transcurso de la excursión me permito bañarme y probar el Viking, para mi desgracia tiene una pequeña entrada lateral por la que entra el agua, sirve para que lo revisen y se repare, a la vez que despierta bruscamente todos mis sentidos.
Por la tarde después de realizar la última necropsia que tenía pendiente, damos un paseo por la playa, durante la cual sufrimos el ataque-amenaza de unos lobos marinos, en al agua son muy ágiles alcanzando gran velocidad en su acometida hacia la playa, lo cual unido a una abertura de la boca y un sonido gutural, nos hace correr en tiempo récord playa adentro. Por la noche tengo el placer de divisar en un claro del cielo, la luna llena en sintonía con una calma total de la bahía…

Fotos: Miguel Motas.

Vaya Experiencia Científica y Humana.. (por Miguel Motas)

Es evidente la riqueza de una vivencia así desde el punto de vista científico, la oportunidad que se tiene de trabajar en un ecosistema tan especial, con una fauna tan sumamente especializada y única. Pero más allá del interés científico y profesional no puedo pasar por alto la experiencia humana que estoy viviendo, el equipo de trabajo es algo más, tenemos que soportar condiciones duras y largas jornadas de trabajo, cada uno asume determinados roles y nos engranamos con precisión milimétrica. Cuando uno desfallece siempre está el compañero ayudando y con una sonrisa, es una experiencia que une hasta cotas difíciles de conseguir en nuestra vida cotidiana. Me gustaría dejar constancia del profundo agradecimiento que siento hacia todo el personal militar sin el cual nada de lo que se hace día a día sería posible, a su vez destacar la relación cordial y de extremo respeto que existe para con otros colegas, siendo un continuo aprendizaje de otras disciplinas interesantísimas.

No es posible explicar en unas palabras lo que para la gente que venimos por primera vez como Julia y yo representa esta experiencia, baste decir que uno es espectador de la grandeza de la máxima expresión de la naturaleza, todo aquí es duro pero inmensamente bello, tanto que yo personalmente no soy capaz de asimilar ciertas cosas que admiro. Para terminar quería agradecer a Andrés Barbosa la oportunidad que nos ha brindado al permitirnos venir aquí, pues esto es irrepetible y único.
Publicado por: Miguel Motas en el Blog del Proyecto PINGUCLIM
Fotos: Javier Sánchez Banacloy, Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida

lunes, 9 de febrero de 2009

"Charlas de divulgación científica" (por Silvia Jerez)

El pasado sábado se celebraron aquí en Jubany unas interesantes charlas en las que cada grupo de investigadores expuso brevemente que y como investigan en la zona. Se aprovechó la sala de cine para realizar las presentaciones, que cuenta con una gran pantalla, y todos los integrantes de la base fueron invitados. En el caso del grupo aves, los encargados de realizar las presentaciones fueron Diego (que habló sobre trabajos en petreles gigantes y petreles de Wilson) y Bruno (que explico los trabajos que se realizan con skúas y con pingüinos). Participaron todos los grupos presentes en Jubany, así es que se habló de cambio climático, de estudios en mamíferos, peces, bentos, etc. La sesión fue cerrada por el grupo de geomorfología, que mostró, entre otras cuestiones, impactantes imágenes sobre el retroceso que el glaciar situado enfrente de la base ha experimentado en los últimos años. Realmente impresionante.
El domingo se presentaba como un día tranquilo, de trabajo en el laboratorio, pero la llegada del rompehielos ruso Golovnin ha trastocado la vida en la base. Gran parte de los integrantes deben participar en la descarga, para agilizarla. Este rompehielos, que sustituye al Irizar en la campaña antártica argentina, ha llegado a Jubany para traer los materiales con los se pretende construir una nueva casa principal que sustituya a la actual.
Aun así aprovechamos todo el tiempo posible para continuar con los trabajos de laboratorio, ya que mañana no nos será posible al estar previsto que vayamos hasta Punta Barton a realizar muestreos en la pingüinera de barbijos. Esto dependerá del estado del mar, ya que el traslado se realiza en zodiacs. Esperemos que haya suerte y pueda ver en directo a estos simpáticos pingüinos!
La próxima semana se marchan algunos de los compañeros de la base, que ya regresan tras haber realizado sus respectivos trabajos. Esta noche está prevista una cena de despedida para ellos, y alguna sorpresilla para los novatos antárticos... entre los que estoy incluida. Espero que no acabemos en el agua! ya os contare. Aunque mi estancia aquí es corta, las circunstancias y la calidad humana de la gente, hace que sin darte cuenta le tomes cariño a todo el mundo, así es que la despedida de los que ya se marchan será triste. Aprovecho para presentaros al meteorólogo de la base, Pili, antes de que se nos marche.
Fotos: Silvia Jerez.

sábado, 7 de febrero de 2009

Contrastes… (por Miguel Motas)

El martes por la tarde realizo tres necropsias más de animales jóvenes que no han soportado los envites de la naturaleza, por suerte no habían sido ultrajados por los skúas, con lo cual son de vital importancia para los análisis toxicológicos, ya que me permitirán realizar aproximaciones a la toxicocinética estableciendo relaciones de acumulación de los tóxicos en los distintos órganos.
No habían terminado las sorpresas con el clima, el miércoles amanece con una ventisca y nevada de tal nivel, que la mayoría nos vemos obligados a suspender nuestros trabajos, en lo que a nosotros respecta anulamos la visita a la pingüinera con lo que aprovechamos y trabajamos en el laboratorio. La nevada supera con creces a la anterior, lleva toda la noche nevando y toda la mañana sin parar... empieza a causar problemas para abrir las puertas...

De repente para de nevar y en la comida en apenas 30 minutos, se despeja todo y sale el sol, es inconcebible que en 30 minutos haya un cambio tan sumamente radical... con el sol y tras la nevada el espectáculo es único. Rápidamente se planean actividades y se coordina el apoyo de los militares para transportarnos en zodiacs, quads, orugas, etc. Salimos hacia la pingüinera, las vistas son preciosas, nos ponemos polainas previendo que con tamaña nevada tendremos ciertas “inmersiones” en la nieve. No nos equivocamos, el trayecto es divertido pero cansado, cada pequeño desnivel o trayecto de glaciar, ha sido lugar de acúmulo de nieve, nos hundimos hasta la cintura, es realmente trabajoso escalar estas montañas de nieve. En el último obstáculo antes del destino, paso unos diez minutos hundiéndome en nieve para intentar superar esta barrera de nieve virgen recién caída entre el regocijo de mis compañeros, al final la opción era arrastrar la nieve a mi pecho, compactarla y de esa forma apoyarme en dichos “escalones”… agotador.
Al día siguiente llega el momento... terminamos las 320 extracciones de ADN, desmantelamos el laboratorio y ya sólo nos quedan dos días de pingüinera, uno para terminar los experimentos, y un último para pesar 100 pollos antes de que abandonen la pingüinera en su camino hacia el mar. Hemos cumplido los objetivos en tiempo y forma venciendo diversas vicisitudes, con lo cual estamos satisfechos, somos un equipo y este es el fruto. Esto nos va a permitir tener unos días para realizar excursiones por la Isla y conocer lo que hacen otros compañeros, pues hasta ahora no hemos podido ver las fumarolas, los restos históricos de la Factoría Ballenera, los restos de la Base Chilena e Inglesa víctimas de la última erupción, la lobera, el Glaciar Negro y el Rojo, etc.
El viernes volvemos a la pingüinera y terminamos el experimento de parásitos, al bajar a la playa encontramos tres cadáveres de adultos, es una gran noticia pues sólo teníamos de pollos, esto permitirá establecer diferencias en la acumulación con la edad... La vuelta es dura, quizás por el factor psicológico al ser de las últimas veces que vamos, ayudado por el detalle de que con las ropas de trabajo y los ejemplares adultos, llevo a la espalda 20 kilos de mochila quedando todavía nieve por atravesar. Empieza el fin de semana y mañana tenemos cumpleaños en la Base Argentina...

Fotos: Miguel Motas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Se va el verano... (por Miguel Motas)

El sábado fue un día precioso, era San Juan Bosco el patrón de los especialistas del ejército, de los cuales hay un grupo nutrido entre nosotros... la comida fue espectacular, a base de marisco y “delicatessen” varias. Además, salió el sol, lo cual he comprobado que impregna de una euforia generalizada al grupo. Por la tarde empiezan las actividades de olimpiadas caseras: carrera de huevos, lanzamiento de barra aragonesa, carreras de sacos y soga-tira. Evidentemente nos reímos muchísimo aunque hizo un frío de justicia... los argentinos fueron invitados y demostraron que habían estado preparándose a conciencia para la competición.
Por mi parte la subida a la pingüinera fue un éxito absoluto, ¡¡¡¡eran las botas!!! Cambié de botas y desapareció el dolor, podía andar sin problemas… qué alegría. Vinieron con nosotros varios de los compañeros a visitar la pingüinera, les encantó, la verdad es que eso ayuda a valorar el privilegio que tenemos, ya que a veces la rutina te hace perder la perspectiva del espectáculo que presenciamos a diario.

El domingo volvemos a subir a la pingüinera... agotador, la colonia tiene cada vez un aspecto más cambiado, no hay nidos, los pollos tienen esa apariencia de adolescentes en que ni son pollos ni son adultos… evidenciada con una asimetría de proporciones. Están agrupados en guardería, con los adultos en la periferia controlando, nos cuesta encontrar algunos animales en concreto, tras capturar varias veces a los mismos ejemplares deducimos que ciertos animales no han soportado los envites de la naturaleza y, simplemente... no han sobrevivido. Una de las muchas cosas que estoy aprendiendo es lo dura que es la naturaleza, es implacable, el pollo que no es capaz de ganar a su hermano en la carrera tras el padre para comer… probablemente muera, los skúas están continuamente sobrevolando la zona buscando el más mínimo error, la foca leopardo está acechando en el agua para tomar su tributo, el oleaje pone en riesgo con sus envites la vida de los pingüinos que van de pesca, los propios pingüinos no tiene ninguna piedad ante el pollo despistado o el adulto distraído, al primero le dedican un abundante surtido de picotazos y al segundo le roban las piedras del nido... incluso lo ha podido comprobar mi amigo Antonio, cuando salió a correr en una tarde apacible y fue atacado por varios skúas cercando su cabeza… tuvo que defenderse con piedras y llegó a la base en un nuevo record antártico. Lo que llama la atención es que somos meros espectadores, nada se altera o se detiene con nuestra presencia, los pingüinos siguen sin parar este incesante propósito de supervivencia obviando, salvo lo estrictamente necesario, nuestra presencia.

Por la tarde Julia, Doc (Eduardo), el otro Eduardo, Inma y Andrés, hemos sido invitados a la Base Argentina a tomar UN ASADO. La verdad es que estoy deseando, la dosis de pescado de nuestra Base empieza a estar cercana a la Dosis Letal 50 para los de mi especie (carnívoros cuasi-estrictos). Cumplí las expectativas, literalmente me nutrí de proteínas para el resto de Campaña, mientras cenábamos cayó la mayor nevada del verano, todo absolutamente blanco, salimos y se estableció una guerra de nieve toda regla, Doc y yo hicimos misiones suicidas en las que salimos vivos pero bastante fresquitos…
Ayer otro día de pingüinera, estábamos cansados tras tres días consecutivos, pero fue precioso, todo totalmente nevado, en determinadas zonas se nos hundía la pierna hasta las rodillas, la nieve virgen calidad “champagne” crepitaba bajo nuestras pisadas, en una ausencia de sonidos por esa quietud que deja una nevada así. Disfrutamos mucho y el paisaje era totalmente distinto, algunos pingüinos esquiaban sobre su panza utilizando las aletas a modo de bastones ¡¡quien tuviese un par de esquíes!!, realmente creo que en esa lucha incesante por sobrevivir se toman ciertas licencias y... disfrutan. Julia sí que disfruta sobremanera del paisaje, a la mínima oportunidad se deja caer en la nieve y se reboza cual croqueta Platense...
Por la noche otro regalo, tras una sesión de película vemos no sin sorpresa que se ha despejado... ¡¡¡¡por fin se ven las estrellas!!!! … el verano se está despidiendo, cada vez hay más horas de oscuridad y hace más frío (duermo con tres mantas), en la pingüinera hemos tenido -8º C. El frío no consigue que cese en mi empeño por admirar el cielo, no se puede explicar, la limpieza de la atmósfera es única, la nitidez y el brillo de las estrellas es sobrenatural, parece una animación por ordenador, es mágico... el cielo además es totalmente distinto, no conozco las estrellas del hemisferio sur, se adivina la todopoderosa Cruz del Sur… ¿seré capaz de grabar esta imagen? La sensación seguro que sí, y con ella me duermo en una atmósfera casi irreal…

Fotos: Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida/

domingo, 1 de febrero de 2009

"Mi primera Parrillada Argentina"... por Silvia Jerez

Hoy domingo, para no perder las buenas costumbres argentinas, el grupo que estaba haciendo el turno de María junto con los cocineros han decidido deleitarnos con una estupenda parrillada argentina. Estaba deliciosa, y para mí ha sido un honor probarla por primera vez aquí en Jubany.

Tras estos momentos de descanso y disfrute, esta misma tarde nos disponemos de nuevo a salir hacia la pinguinera para continuar los trabajos de muestreo. Realizamos varios trabajos simultáneos, que comprenden la recogida de muestras de diferente naturaleza para medir contaminación, tomas de sangre y pesado de individuos. Parece que el tiempo hoy nos va a acompañar. Debemos darnos prisa, porque los pingüinos se encuentran ya en una fase bastante avanzada, y en los próximos días estos trabajos se pueden ir complicando progresivamente.
El trabajo de campo se va alternando con el que realizamos en el laboratorio del Grupo Aves. Para evitar llevar los cadáveres de pingüinos enteros, realizamos aquí las necropsias y seleccionamos los órganos que nos interesan para después procesarlos en España.

Fotos: Silvia Jerez