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viernes, 31 de enero de 2014

Satisfacción

Tras tantos días seguidos de pingüinera, llegan unos días más tranquilos en los que aprovechamos para desplazarnos en zodiac a otros sitios de la Isla acompañando a actividades de otros proyectos. El propósito es encontrar krill en la playa y disfrutar de otras zonas de la Isla como Bahía Balleneros o restos de la Base Chilena destruida por la última erupción. En el transcurso del recorrido en zodiac vemos multitud de focas Wedell.

 
 
 
 
 

Una noche, el clima nos obsequia con una luna llena como nunca habíamos visto, es tal la pureza del aire que parece que se pueda tocar, además la vemos totalmente distinta al estar en el hemisferio sur, es muy difícil expresar con palabras la grandiosidad de tamaño espectáculo.

 
 

Tras estos días en los que aprovechamos para realizar necropsias, regresamos con nuestros pingüinos a terminar el experimento después de quince días. El tiempo por desgracia no nos acompaña en exceso, los pollos están muy grandes, mudando y casi en guardería, todo ello dificulta mucho localizarlos, agravado por el hecho de que las últimas nevadas han dejado la pingüinera como un barrizal. El segundo de los cuatro días que tenemos que subir, nos azota una ventisca con vientos en torno a 100 km/hora y una sensación térmica de -20º C, tras ver a Virginia más en el aire que en el suelo, decidimos abortar la subida y volvemos a la Base, ello nos supondrá un retraso en lo previsto, pero la seguridad es lo primordial en estos casos. Por suerte conseguimos finalizar los experimentos y ya sólo nos resta un último día de pingüinera para pesar adultos en la playa, la verdad es que el trabajo ha sido un éxito por lo que estamos muy satisfechos.
 
 

 

El día 29 fue muy especial, pude hacer realidad un deseo que quedó en mi mente en la última estancia, gracias a la generosidad del rectorado hice entrega en su nombre de una placa al Comandante Jefe de Base. Dicha placa deja constancia del agradecimiento hacia la Base por parte de la Universidad de Murcia y la Politécnica de Cartagena englobadas en el Campus Mare Nostrum, por el apoyo que nos presta para poder realizar nuestro trabajo en estas latitudes. Es de justicia que de las gracias a todo el personal que ha hecho posible dicho acto, pues salió perfecto y el Comandante de la Base agradeció sobremanera el gesto, gracias a ambos Rectores, a Gaspar, a Pascual, a Mariangeles y en general a todo el personal implicado en que la videoconferencia saliese tan bien, en momentos como este, uno se siente orgulloso de trabajar en una institución así.

http://www.laopiniondemurcia.es/especiales/educacion/2014/01/centenario-llega-polo-sur-n304_16_8572.HTML

 

sábado, 7 de febrero de 2009

Contrastes… (por Miguel Motas)

El martes por la tarde realizo tres necropsias más de animales jóvenes que no han soportado los envites de la naturaleza, por suerte no habían sido ultrajados por los skúas, con lo cual son de vital importancia para los análisis toxicológicos, ya que me permitirán realizar aproximaciones a la toxicocinética estableciendo relaciones de acumulación de los tóxicos en los distintos órganos.
No habían terminado las sorpresas con el clima, el miércoles amanece con una ventisca y nevada de tal nivel, que la mayoría nos vemos obligados a suspender nuestros trabajos, en lo que a nosotros respecta anulamos la visita a la pingüinera con lo que aprovechamos y trabajamos en el laboratorio. La nevada supera con creces a la anterior, lleva toda la noche nevando y toda la mañana sin parar... empieza a causar problemas para abrir las puertas...

De repente para de nevar y en la comida en apenas 30 minutos, se despeja todo y sale el sol, es inconcebible que en 30 minutos haya un cambio tan sumamente radical... con el sol y tras la nevada el espectáculo es único. Rápidamente se planean actividades y se coordina el apoyo de los militares para transportarnos en zodiacs, quads, orugas, etc. Salimos hacia la pingüinera, las vistas son preciosas, nos ponemos polainas previendo que con tamaña nevada tendremos ciertas “inmersiones” en la nieve. No nos equivocamos, el trayecto es divertido pero cansado, cada pequeño desnivel o trayecto de glaciar, ha sido lugar de acúmulo de nieve, nos hundimos hasta la cintura, es realmente trabajoso escalar estas montañas de nieve. En el último obstáculo antes del destino, paso unos diez minutos hundiéndome en nieve para intentar superar esta barrera de nieve virgen recién caída entre el regocijo de mis compañeros, al final la opción era arrastrar la nieve a mi pecho, compactarla y de esa forma apoyarme en dichos “escalones”… agotador.
Al día siguiente llega el momento... terminamos las 320 extracciones de ADN, desmantelamos el laboratorio y ya sólo nos quedan dos días de pingüinera, uno para terminar los experimentos, y un último para pesar 100 pollos antes de que abandonen la pingüinera en su camino hacia el mar. Hemos cumplido los objetivos en tiempo y forma venciendo diversas vicisitudes, con lo cual estamos satisfechos, somos un equipo y este es el fruto. Esto nos va a permitir tener unos días para realizar excursiones por la Isla y conocer lo que hacen otros compañeros, pues hasta ahora no hemos podido ver las fumarolas, los restos históricos de la Factoría Ballenera, los restos de la Base Chilena e Inglesa víctimas de la última erupción, la lobera, el Glaciar Negro y el Rojo, etc.
El viernes volvemos a la pingüinera y terminamos el experimento de parásitos, al bajar a la playa encontramos tres cadáveres de adultos, es una gran noticia pues sólo teníamos de pollos, esto permitirá establecer diferencias en la acumulación con la edad... La vuelta es dura, quizás por el factor psicológico al ser de las últimas veces que vamos, ayudado por el detalle de que con las ropas de trabajo y los ejemplares adultos, llevo a la espalda 20 kilos de mochila quedando todavía nieve por atravesar. Empieza el fin de semana y mañana tenemos cumpleaños en la Base Argentina...

Fotos: Miguel Motas.