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martes, 10 de febrero de 2009

Excursiones... (por Miguel Motas)

Enriquecedor, es la palabra que define la nueva faceta de ayudante de otros proyectos. El lunes fuimos Jesús y yo ayudar a Amós y Bismarck en sus actividades de cambios de batería, colocación de GPS, etc. De esta forma tuve la oportunidad de conocer Cráter 70, el responsable de la erupción del citado año, así como los restos de la Base Chilena, Caleta Péndulo, Glaciares Negro, Rojo y Verde...
Cráter 70 es enorme, es un cráter flanqueado por un gran glaciar que va derrumbándose poco a poco empujando fragmentos de roca, es algo inmenso tanto por su belleza como por su tamaño. La Base Chilena es un cementerio de hierros y estructuras que permiten imaginar el infierno que vivió esa gente en la erupción y lluvia de cenizas posterior.
En ese mismo lugar está Caleta Péndulo, donde hay una fumarola que calienta el agua a unos 20ºC, lugar visitado por turistas para baños múltiples y vergonzantes. Tras pasar esta zona, los militares (Carlos y Juan) nos regalan una pasada por los tres glaciares que desembocan en la Bahía, se alternan los colores negro, rojo verde según la materia mineral que arrastran, es realmente impactante. Nos siguen y nos flanquean unos curiosos cormoranes de ojo azul en nuestra navegación. En el transcurso de la excursión me permito bañarme y probar el Viking, para mi desgracia tiene una pequeña entrada lateral por la que entra el agua, sirve para que lo revisen y se repare, a la vez que despierta bruscamente todos mis sentidos.
Por la tarde después de realizar la última necropsia que tenía pendiente, damos un paseo por la playa, durante la cual sufrimos el ataque-amenaza de unos lobos marinos, en al agua son muy ágiles alcanzando gran velocidad en su acometida hacia la playa, lo cual unido a una abertura de la boca y un sonido gutural, nos hace correr en tiempo récord playa adentro. Por la noche tengo el placer de divisar en un claro del cielo, la luna llena en sintonía con una calma total de la bahía…

Fotos: Miguel Motas.

viernes, 9 de enero de 2009

Sinergia entre entre los militares y el personal investigador...

Crónica 08-01-2009
Hoy es un día de descanso, después del esfuerzo físico de ayer no tenemos (según la planificación de los experimentos) que ir a la pingüinera. Ello redunda en una mayor convivencia en la base, conocemos mejor a los militares que nos proporcionan toda la ayuda logística de la base, así como las labores del resto de investigadores en disciplinas tan dispares como atractivas.

Es curiosa la relación de cordialidad que se establece entre los militares y el personal investigador, marcada por una curiosidad mutua por las respectivas actividades, el ambiente es totalmente distendido.


Por la mañana hemos ordenado y limpiado el Iglú, es la zona donde tenemos todo el material fungible e inventariable del proyecto y nos ha servido para familiarizarnos con todos los recursos permitiéndonos así mejorar el proceso de toma de muestras.

Después de comer nos dan una charla de conceptos y seguridad en navegación en zodiacs, así como el uso de los trajes Viking de supervivencia en aguas polares, la seguridad aquí es primordial (nadie puede ir solo, siempre se sale con walkis, estamos localizados por GPS por un teléfono vía satélite, etc.).

Malas noticias, desde ayer no recibimos correos electrónicos, se han movido los satélites y hay un problema en la reasignación de IP, no recibiremos nada hasta nuevo aviso (ahora sí que estamos totalmente aislados de la civilización).

Por la tarde nos han habilitado en el módulo científico un espacio en el laboratorio, en el cual nos han instalado una cabina de flujo laminar y una centrífuga, para poder así realizar la extracción del ADN de los patógenos recogidos de las cloacas de los animales. La técnica nunca la hemos realizado, tenemos un poco de miedo pues las condiciones y los recursos nos limitan la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto, acrecentado por el hecho de que tenemos por delante unas 300 muestras por procesar...

El día por la mañana ha sido casi soleado, todo un lujo en esta zona (en dos meses han tenido un par de días), por la tarde se levanta viento, frío, nieva y llueve. Cada vez nos conocemos mejor y el ambiente es buenísimo, la veterinaria militar es de la Facultad de Zaragoza y conocemos gente común, ¡el mundo es un pañuelo, incluso en los polos!.

Fotos: Miguel Motas y www.ejercito.mde.es/mexterior/webantartida/

jueves, 8 de enero de 2009

Crónica del viaje - Por fin el desembarco (por Miguel Motas)

06-01-2009

Seguimos enfrente de Livingston, han desembarcado parte de nuestros compañeros a las 5 de la madrugada, preparamos todo nuestro equipaje para nuestro desembarco, levamos anclas y otra vez el mar bravío!! ...ilusamente pensé que ya en la Antártida esto mejoraría, pero es como que intuye que le vamos a dejar en breve y nos despide a su manera. Tras una travesía de 3 horas avistamos Isla Decepción ¡!POR FIN!!. Entramos por los Fuelles de Neptuno, una entrada estrecha con grandes paredes verticales de roca volcánica oscura en insultante contraste con la nieve depositada en la cima… es increíblemente grandioso!.

El resto.. un amplio cráter y en medio una laguna de agua salada de proporciones enormes, se ven restos de una antigua factoría ballenera de 1911 noruega, al lado restos de una base inglesa que en una erupción en 1967 (hace un instante geológicamente hablando) quedó destruida junto con la base chilena a varios kilómetros más al sur y finalmente… nuestro destino con los colores nacionales: la Base Gabriel de Castilla.


Desembarcamos en zodiacs con unos trajes especiales de seguridad llamados Viking, permiten incluso bañarse sin que entre nada de agua y manteniendo la temperatura corporal una media hora. Es obligatorio su uso pero no hace falta que me convenzan, estamos bajo cero y con el fuerte viento Dios sabe la sensación térmica, no me quiero imaginar cómo está el agua.


En la Base sale Andrés a recibirnos, un fuerte abrazo sella el reencuentro, empiezo a comprender que en estas condiciones un colega pasa a ser amigo e incluso tu familia. Estamos cansados, nos toca dormir en el módulo de vida (un lujo porque la Base está superpoblada en esta segunda fase), buena cena y gente muy amable y acogedora (chistes. guitarra, bromas, etc.)

Fotos: Miguel Motas.