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sábado, 18 de enero de 2014

Viaje en barco

¡¡¡Por fín comunicado!!! ante todo es de justicia agradecer a Juan Carlos sus tutorías express para poder defenderme con el blog, así como el favor de mantener la información mientras hemos estado desconectados.....¡¡¡gracias!!! El motivo de tal desconexión es la imposibilidad de disponer de internet en el barco (siempre nos mantuvieron la esperanza, pero al final no fue posible), y posteriormente las complicaciones inherentes a la apertutra de una base científica después de haber pasado el invierno antártico......  


En el barco fuimos acogidos con mucha hospitalidad por los brasileños, me hice amigo de uno de los pilotos de los dos helicópteros que tiene el barco, es apasionante su trabajo y por poco consigo colarme en el vuelo que hicieron para desembarcar a científicos brasileños en la Isla Elefante ;.) El viaje fue bastante aceptable, tras una travesía muy bonita por el Estrecho de Magallanes, abandonamos su protección para adentrarnos en el Paso del Drake, esa noche fue la peor, se movía mucho el barco pero por suerte caí dormido pronto por el balanceo, con ciertos botes y golpes en el camarote se pasó lo peor. 

El resto fue bastante plácido con olas en torno a 3-4 metros, y así pasaron los días amenizados con películas, lectura compartida con el bueno de Amós del libro "Sur" (donde Shackleton relata su increible aventura por la zona) y algún partido de fútbol con la consola contra Jose (el cocinero de la Base). Aprovechamos para romper la monotonía del barco realizando reuniones todos los días, en las que el personal científico explicaba al resto un resumen de sus proyectos, impartiendo la dotación militar charlas de seguridad en navegación y la posible evacuación de la Isla en caso de erupción volcánica. Lo peor del viaje fue la comida brasileña, con todo el respeto a su cultura gastronómica y el agradecimiento a su generosidad por llevarnos a nuestro destino, todos los días tomábamos arroz blanco con carne y zumo de mango aguado. 

 

















Con cierto adelanto llegamos a Isla Elefante en un día precioso rodeados de grandes icebergs, contemplando el espectacular desembarco en helicóptero de nuestros colegas científicos brasileños que también trabajan con aves. Tras divisar petreles y ballenas, partimos con adelanto hacia Isla Decepción. 


 
 







 

La entrada a la Isla fue como siempre espectacular por los Fuelles de Neptuno, justo antes tuve la oportunidad de divisar lo que en la anterior campaña me perdí, dos orcas (adulto y cría) a escasos metros del barco, amén de multitud de pingüinos nadando como torpedos. Como antaño la bienvenida de la Antártida es sublime.










martes, 6 de enero de 2009

Crónica del viaje - Día 2 (por Miguel Motas)

03-01-2009
Se confirma el dicho marinero sobre la latitud en estos mares los «cuarenta bramadores», seguidos por los «cincuenta furiosos» y los aún más violentos vientos de los «sesenta aulladores». La fuerza de estos vientos es exacerbada en la zona por el "efecto embudo" provocado por los Andes y la Península Antártica, canalizando las masas de vientos al Paso de Drake o mejor dicho al Mar de Hoces, pues fue el español Francisco de Hoces el primero en cruzarlo y no el pirata o corsario Drake (pagado por su Majestad para robar a los españoles).

Los fuertes vientos del Océano del Sur provocan a su vez altas olas, las cuales pueden alcanzar grandes dimensiones al rodear el planeta sin encontrar obstáculos terrestres. Además en la zona del Cabo de Hornos, éstas encuentran una zona de aguas poco profundas, que provocan olas más cortas y más empinadas, acrecentando el riesgo. Si la fuerte corriente en dirección este del Paso de Drake se encuentra con vientos en dirección contrarias, este efecto puede acrecentarse aún más. Adicionalmente, la zona al oeste del Cabo de Hornos es particularmente conocida por sus olas gigantescas que pueden alcanzar alturas superiores a 30 metros.
Todos estos factores han convertido al Cabo de Hornos, probablemente, en el paso marino más peligroso de la Tierra. Por suerte nosotros no lo comprobamos del todo, pues la mar ha amainado, de todas formas el movimiento es continuo, si bien la marinería nos cuenta que en el Paso anterior llegaron a un inclinación hacia sotavento de 50º ¡inhumano! Comemos como podemos, se come bien pero en un baile continuo, las sillas están atadas pero a veces hacemos snow…. El resto del día igual…………., se duerme bien por estar acunado con el movimiento y susurros del mar.

En el puente ante el enfado de las olas escucho a la Callas y Beethoven, la música es en estos momentos lo único que considero capaz de aproximarse a una descripción coherente de lo que estoy viendo, la naturaleza en plena efervescencia demostrando lo frágiles que somos a pesar de toda nuestra tecnología y conocimientos. Deberíamos reubicarnos como un eslabón más en esta cadena natural, en sintonía con el resto de seres que cohabitan este planeta con nosotros………..es lo que me sugiere la fuerza de lo que veo.
"La Sepultura del Diablo" Los marinos de todas las latitudes aseguran que allí, a una milla de ese trágico promontorio que apadrina el duelo constante de los dos océanos más grandes del mundo, en el cabo de Hornos, el diablo está fondeado con un par de toneladas de cadenas, que él arrastra, haciendo crujir sus grilletes en el fondo del mar en las noches tempestuosas y horrendas, cuando las aguas y las oscuras sombras parecen subir y bajar del cielo a esos abismos.

Francisco Coloane, «Cabo de Hornos»

Fotos: Miguel Motas, Silvia Jerez y Javier Sánchez Banacloy